La narcotiranía de Nicolás Maduro debe caer por la fuerza

Frente al tirano Maduro, sólo queda una opción: una intervención militar por tierra, mar y aire que costará sangre, sudor y lágrimas, pero será la salvación del pueblo venezolano.
Vivimos tiempos en los que la geopolítica resulta a menudo complicada de entender y en los que el Mundo cambia de la noche a la mañana dependiendo de las decesiones de los mandatarios internacionales y lobbies que manejan el desarrollo de la política internacional. Pero es evidente, que en el nuevo orden mundial en el que nos encontramos se han consolidado tiranías que suponen un peligro real para la seguridad del planeta, provocando incluso la polarización en sociedades que se caracterizan por tener sistemas democráticos.
El régimen de Venezuela es una tiranía como la de Nicaragua o Cuba que está matando a su propio pueblo ante la mirada de todos y que está interviniendo con sus espías en contra de intereses de otros países occidentales. Ahora mismo, el régimen chavista se encuentra totalmente fuera de sí y es una gran amenaza que desea incluso atacar a Argentina, Colombia y Brasil, de hecho, recientemente la narcotiranía de Maduro ha intentado asaltar la Embajada de Argentina en Venezuela, donde se encuentran opositores venezolanos exiliados, y también el servicio secreto y las fuerzas militares del tirano han entrado en suelo colombiano y brasileño. Todo esto, después de demostrar una vez más que unas elecciones jamás los sacarán del poder y que las manipularán todas las veces que sea necesario para mantenerse en el poder, porque una dictadura comunista jamás se va con votos.
La narcotiranía de Maduro es culpable del asesinato de muchas personas, pero también de promover el narcotráfico y el mayor éxodo de refugiados de la historia, porque más de 7,7 millones de ciudadanos venezolanos, entre refugiados, migrantes y solicitantes de asilo, están desplazados de sus hogares, según datos hasta junio de 2024 de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), cuya página gestionan Acnur y la Organización Internacional de Migraciones (OIM). Además, Venezuela sextuplica el número de presos políticos y supera a Cuba y Nicaragua.
Por lo tanto, me temo que ya vamos tarde para actuar, así que es urgente responder ante un régimen criminal que se pasa por el arco del triunfo el derecho internacional. Por ello, ha llegado el momento de invocar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que se encuentra precisamente para momentos precisos como en los que se encuentra Iberoamérica. Y que esa aplicación del tratado lleve a conformar una coalición militar por la paz y la libertad para devolver a Venezuela la democracia y un país próspero. Se trata de una misión humanitaria, la política internacional basada exclusivamente en intereses económicos ya no sirve para el Mundo que vivimos. Ha cambiado todo, y eso nos obliga a actuar o peor será.
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