El ‘milagro’ de Marigenta, donde sor Sol Miriam, sor Salvada, sor Annmarta y sor Yohanan levantan su convento: “Estamos locas, pero no hay que tener miedo”

Huelva

El ‘milagro’ de Marigenta, donde sor Sol Miriam, sor Salvada, sor Annmarta y sor Yohanan levantan su convento: “Estamos locas, pero no hay que tener miedo”

Son el germen del Monasterio de Nuestra Se?ora de la Bondad de Dios, que, por ahora, es solo un pu?ado de m?dulos prefabricados de chapa y un establo reconvertido en capilla en la Sierra de Huelva. Pero tambi?n es el primer convento que se funda en Espa?a en a?os y en plena crisis de vocaciones

Sor Yohanan, sor Anmarta, sor Salvada y sor Sol Miriam, delante del antiguo establo de cerdos que han convertido en capilla en la aldea de Marigenta.GOGO LOBATO
Actualizado Mi?rcoles,
26
noviembre
2025

00:01

?Y Jes?s les dijo: Por vuestra incredulidad; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, dir?is a este monte: P?sate de aqu? all?: y se pasar?: y nada os ser? imposible?

Mateo 17:20

La vieja Volkswagen que conduce la hermana Sol Miriam ronronea y avanza con dificultad entre charcos y piedras, esquivando ramas que se cruzan. La lluvia intensa de los ?ltimos d?as ha convertido el camino en un lodazal y pasada la verja que da entrada a la finca, la furgoneta queda varada, atrapada en el barro, obstinada en no llegar a su destino final. El resto del trayecto, de unos diez minutos, hay que hacerlo a pie hasta alcanzar un mont?culo en el que una cruz de hierro de cuatro metros de altura y pintada de blanco anuncia que es aqu?. Que este es el lugar bendito donde se levantar? el futuro Monasterio de Nuestra Se?ora de la Bondad de Dios.

Bien podr?a haber situado el Viejo Testamento en este lugar el para?so terrenal.

Sor Sol Miriam se?ala el lugar donde han colocado la primera piedra del futuro monasterio, se?alizada con una cruz de cuatro metros.GOGO LOBATO

A apenas cinco minutos de la aldea de Marigenta, en la sierra de Huelva, las cinco hect?reas de terreno que a las hermanas de la orden de Bel?n de la Asunci?n de la Virgen y de San Bruno les han ca?do del cielo por obra de un benefactor son un vergel de alcornoques y encinas inmaculado de toda huella humana.

?All? —se?ala sor Sol Miriam— se levantar? la iglesia y a su alrededor, el claustro, semicircular?.

Hay que dejar atr?s la incredulidad de Santo Tom?s para imaginar todo un monasterio en este rinc?n perdido y, sobre todo, para creer que cuatro monjas —adem?s de Sol Miriam, est?n Yohana, Annamarta y Salvada— pueden obrar el milagro de alumbrar un convento en plena crisis de vocaciones religiosas y cuando las ?rdenes de clausura, como la suya, est?n en claro retroceso, perdiendo terreno cada a?o.

Es m?s que una impresi?n. Los datos, fr?os y objetivos, de la memoria que cada a?o publica la Conferencia Episcopal Espa?ola certifican la decadencia monacal. En Espa?a hay 4.111 comunidades y 32.531 religiosos, 703 monasterios y 7.664 monjes y monjas de clausura. Solo un a?o antes, en 2023, hab?a 4.160 comunidades, 32.967 religiosos, 712 monasterios y 7.906 monjas y monjes de clausura. Es decir, que en un a?o, en solo doce meses, cerraron nueve monasterios y el censo de monjes y monjas descendi? en 242. Una sangr?a espiritual que no tiene freno: en 2017 hab?a 814 monasterios.

De su anterior destino han heredado la furgoneta con la que acceden a su hogar, a veces con dificultades.GOGO LOBATO

?Estamos locas?, resume sor Sol Miriam entre risas cuando se le pregunta c?mo se ha embarcado en semejante desaf?o. ?No hay que tener miedo?, remata.

Dicen las hermanas de Bel?n que la misma estrella que, seg?n el Nuevo Testamento, gui? a los Reyes Magos hasta Jes?s reci?n nacido las ha tra?do a ellas hasta la peque??sima aldea de Marigenta —seis habitantes de lunes a viernes, apenas 50 los fines de semana— despu?s de recorrer media Espa?a en busca de su particular para?so en la Tierra.

Acompa?ada de la hermana Yohanna visit? hasta catorce sitios diferentes. Marigenta fue el ?ltimo y, relata, cuando llegaron a la finca donde hoy se alza la cruz blanca de cuatro metros lo supieron de inmediato. ?Nos enamoramos?, afirma.

En marzo pasado, las cuatro religiosas se mudaron al monasterio provisional de Nuestra Se?ora de la Bondad de Dios, que no es m?s que un pu?ado de m?dulos prefabricados, algunos alquilados, otros cedidos, en los que han instalado un claustro con cuatro celdas, cocina y ba?os, una celda para alojar a quienes las visitan y un par de talleres para fabricar artesan?a y jabones cuya venta pretenden convertir en fuente de ingresos y sustento de su peque?a comunidad.

Una de las religiosas, dentro de la capilla y junto a la imagen de Nuestra Se?ora de la Bondad de Dios.GOGO LOBATO

El convento ?de quita y pon?, como lo llama con humor la hermana Sol Miriam, est? a tiro de piedra del emplazamiento definitivo y cuenta tambi?n con una peque?a capilla, un antiguo establo para cerdos que las religiosas han reconvertido. ?No ten?a ni ventanas?, recuerdan, y el techo lo colocaron aprovechando dos d?as de tregua en la muy lluviosa primavera pasada.

Hoy luce encalada, con ventanas y puerta de madera y con un interior humilde pero acogedor, lleno de iconos, uno de los elementos que caracteriza a la orden de las Hermanas de Bel?n.

La hermana Salvada enumera a los ?amigos? que las han ayudado. A Angelines y a los scouts, que les regalaron las tres campanas adosadas a la capilla/establo, a Antonio, un alfarero sevillano que las obsequi? con los faroles hechos a partir de tejas con cruces; a John, que desde Estados Unidos les envi? un aparato de aire acondicionado; o a Fernando, que les hizo la cruz que corona el recinto donde se re?nen para orar y donde veneran una imagen de la Virgen de la Bondad de Dios que las propias hermanas han modelado en barro y que muestran orgullosas y felices.

En esa extensa lista de amigos cuentan a los alrededor de 700 que han hecho alguna donaci?n a trav?s de plataformas como la de la fundaci?n Contemplare hasta recaudar cerca de 40.000 euros con los que han sufragado su desembarco en Marigenta y estos meses. Aunque, admite Sol Miriam, har? falta mucho m?s para convertir en realidad el monasterio con el que sue?an.

Dos de las religiosas caminan por los terrenos en los que sue?an con construir su definitivo convento.GOGO LOBATO

De momento, cuentan con dos arquitectos, uno onubense y otro cubano, que est?n redactando el proyecto y est?n tramitando los permisos con el Ayuntamiento de Zalamea la Real, a cuyo t?rmino municipal pertenece la aldea de Marigenta. De plazos, las religiosas ni se atreven a hablar. ?Ya se ver?, dicen.

La paciencia es una de las virtudes que ejercitan estas religiosas, adem?s de la oraci?n, el trabajo o el recogimiento en soledad. Porque, aunque tienen momentos en com?n, en este germen de convento hay muchas horas que pasan en compa??a de s? mismas, en sus celdas/m?dulos.

La jornada, cuentan, empieza para ellas con las v?speras, el rezo para el que se re?nen sobre las seis de la tarde en la capilla y tras el cual se retiran en soledad hasta el oficio de la ma?ana, maitines, el segundo momento de rezo conjunto al que sigue una misa diaria que celebra el capell?n que el Obispado de Huelva les ha adjudicado hace no demasiado.

Es el padre Iv?n, un joven sacerdote de origen ucraniano reci?n ordenado al que han encomendado las almas de Zalamea la Real y, de paso, las de las monjas de Nuestra Se?ora de la Bondad de Dios.

Despu?s de la misa, en el campamento/monasterio toca trabajar. Ya saben, ora et labora. Trabajar sin descanso en estos meses de fundaci?n porque hay mucho que hacer.

Terminados el claustro y la capilla, los esfuerzos de las cuatro religiosas se centran en poner en marcha la actividad econ?mica que les permita tener ingresos con los que sufragar el d?a a d?a y, especialmente, el futuro convento con el que sue?an incluso despiertas.

Un monasterio ?humilde? siempre, sin ostentaciones, ?de estilo andaluz?, que encaje en el terreno y en el paisaje, que tenga sus puertas abiertas y que sea s?mbolo de los nuevos tiempos, destaca Sol Miriam.

Tiempos, recalca, en los que la sociedad y la Iglesia han cambiado ?y hay que adaptarse?.

Por eso, apunta, tuvieron claro siempre que no quer?an un gran monasterio monumental. Los hay por decenas y a ellas les llegaron numerosas ofertas.

Ni hay religiosas en n?mero suficiente ni recursos para mantener, argumenta, edificios enormes y, en muchos casos, necesitados de mucho mantenimiento y… dinero.

La hermana Sol Miriam lo sabe bien. Ella era una de las 20 religiosas que abandonaron el a?o pasado la Cartuja de Jerez de la Frontera. No lo hicieron, recuerda, sin tristeza, pero ?no se adaptaba a nuestra vida?.

Tambi?n lo sabe, por experiencia propia, la hermana Salvada. Ella perteneci? a la comunidad del monasterio de Sijena, convertido hace unos a?os en arma pol?tica a cuenta del pleito entre Arag?n y Catalu?a por sus pinturas.

Las Hermanas de Bel?n habitaron Sijena durante 35 a?os, hasta que en 2019 anunciaron que se marchaban.

En marzo de 2024 hicieron lo mismo en Jerez, despu?s de 22 a?os en la Cartuja. Parte de lo que hab?a en Jerez lo han heredado ellas, incluida la vieja furgoneta Volkswagen que se atasca en el barro cuando llueve demasiado.

Sol Miriam, Salvada, Annmarta y Yohanan, frente al edificio reconvertido en el que se han instalado provisionalmente.GOGO LOBATO

Durante un a?o, la congregaci?n —que naci? en 1950— se qued? sin presencia en Espa?a, algo que se ha querido reparar con la fundaci?n en Marigenta.

?Estamos locas?, r?en las hermanas Sol Miriam y Salvada mientras muestran sus dominios provisionales y verbalizan sus sue?os. Son conscientes, admiten, de la crisis de vocaciones y de la falta de espiritualidad en general en la sociedad actual, pero, por eso mismo, creen que sitios como Marigenta hacen hoy m?s falta que nunca. Y creen que, m?s tarde que pronto, ser? realidad. Cuesti?n de fe.


Source URL: https://www.elmundo.es/cronica/2025/11/26/691f4474e4d4d863448b458e.html


Analyse


2025-11-29 08:27:13

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