Lorena Cuendias, bi?loga y terapeuta psicocorporal: “Estamos envejeciendo m?s r?pido porque no damos espacio al cuerpo para regenerarse”

Entrevista

Lorena Cuendias, bi?loga y terapeuta psicocorporal: “Estamos envejeciendo m?s r?pido porque no damos espacio al cuerpo para regenerarse”

Ese tic en el ojo, la tensi?n en los hombros, el hambre emocional… no son casuales. La autora de Tu cuerpo sabe tu historia advierte: vivimos en piloto autom?tico y anestesiados por el entretenimiento.

Actualizado Lunes,
24
noviembre
2025

00:13
La divulgadora Lorena Cuendias, fundadora de Mujer Alquimia, bi?loga y terapeuta psicocorporal especializada en biolog?a del trauma, con una comunidad de miles de seguidores.The Culture Agency

Numerosos autores y pensadores, entre ellos el reciente Premio Princesa de Asturias Byung-Chul Han, llevan tiempo alertando de que el positivismo se usa para responsabilizar al individuo de todo. As?, el “si quieres, puedes”, se convierte en una forma de presi?n y burnout, al convertir la felicidad en una obligaci?n, negando el malestar real. Lorena Cuendias (Oviedo, Asturias, 6 de septiembre de 1977) cree que no todo es cuesti?n de actitud: nuestro cuerpo no miente ni exagera, nos habla pero no lo escuchamos. Por ejemplo: aumento del ritmo card?aco, liberaci?n de adrenalina, tensi?n muscular, dilataci?n de pupilas… esto es lo que com?nmente se llama respuesta de “lucha o huida”. De ah? que esta bi?loga y terapeuta psicocorporal especializada en biolog?a del trauma reflexione en su nuevo libro, Tu cuerpo sabe tu historia (Ed. Bruguera), sobre c?mo conectar con nuestro sistema nervioso para dejar de vivir en piloto autom?tico.

“Un 90% de las personas se encuentran en modo supervivencia porque tenemos muchas experiencias sin procesar desde que nacimos. Tiene que ver con trauma del desarrollo: conflictos y procesos personales que no hemos podido metabolizar a trav?s del cuerpo. Esa biolog?a es el origen de un patr?n de pensamiento. Pensamos que es al rev?s, pero no”, explica la fundadora de Mujer Alquimia.

Nos pone en situaci?n: “Imagina una persona en una relaci?n sentimental problem?tica, en un trabajo disfuncional, o con desaf?os vitales importantes. Si su sistema nervioso est? en alerta o congelamiento, pese a repetirse mentalmente que no pasa nada, el cuerpo sabe que s?. No tiene las herramientas para atravesar la situaci?n y, probablemente, tampoco la energ?a”, razona. Su tesis es que nuestra biolog?a responde a una fisiolog?a de peligro constante de manera autom?tica.

?Cu?l crees que es la causa de que nuestro cuerpo y nuestras emociones est?n tan desconectados?
Ponernos en contacto con nuestro mundo emocional cuesta: a nadie le gusta estar triste, enfadado, o escuchar dentro y darse cuenta de que quiz? no es la persona que le gustar?a ser, o que no est? teniendo la vida que desear?a, o que no est? tomando decisiones que deber?a tomar, o poniendo l?mites, o terminando la relaci?n que tendr?a que terminar.
?Y el cuerpo nos habla de todo eso?
Todo el tiempo, a trav?s de informaci?n sensorial: cuando no me siento c?moda en un lugar, cuando no me siento segura junto a alguien, cuando no soy feliz en un trabajo… Pero escuchar implica acci?n, decisiones, autorreflexi?n… Muchas veces no estamos preparadas.
?Por eso vivimos otra vida en el tel?fono m?vil?
Esa es la desconexi?n: irme fuera y compensar ese malestar con mecanismos de adaptaci?n, como compras incontroladas, sexo compulsivo, hacer scrolling todo el d?a… Vivimos en la era del entretenimiento y cada vez hay m?s cosas que nos sacan de nosotras mismas. Mientras estoy entretenida viendo v?deos, no escucho lo que me pasa ni tomo decisiones sobre mi vida. Y eso se hace una bola.
?Y c?mo se rompe con ese cuerpo agotado que busca dopamina r?pida?
A veces es la tecnolog?a, otras adicciones, pero tambi?n la comida: el hambre emocional. El pecho de nuestra madre fue el primer recurso con el que aprendimos a calmarnos: cuando ?ramos beb?s y llor?bamos, nos amamantaba. Ya hay una memoria som?tica que asocia alimento con calma. Pero hay m?s. Cuando busco comida para calmarme, no abro la nevera para chupar un br?coli. Busco alimentos de carga cal?rica muy grande, que le suponen al sistema una gran inversi?n energ?tica para procesarlos. Es una manera del cuerpo de dispersar toda esa energ?a que yo no estoy pudiendo procesar; todo ese malestar se deriva a la digesti?n.
Pero, ?por qu? nos sigue sucediendo de adultos si ya somos capaces de razonar y reconocer que queremos el helado para calmar ese malestar?
Las personas que se desconectan y buscan anestesiarse con comida no han desarrollado otros recursos de regulaci?n emocional. Cuando adquieren esos recursos, ya no necesitan recurrir a la comida. Y luego hay alimentos procesados que ocupan receptores opi?ceos en el cerebro: producen endorfinas que calman y anestesian. Es todo un mundo.
?Por qu? parece que tiene que ocurrir algo muy malo —como una enfermedad— para tomar las riendas de nuestra vida y hacer cambios?
Es parte de la naturaleza humana: aprendemos a trav?s del dolor, lamentablemente. Si tuvi?ramos conciencia antes, no llegar?amos a esos l?mites. No crecemos a trav?s de la alegr?a, sino a trav?s de esa fricci?n que nos obliga a mirarnos y tomar decisiones inc?modas que antes no fuimos capaces de tomar. La vida nos pone situaciones muy dif?ciles, muchas veces a trav?s del cuerpo y de la enfermedad, para parar y reflexionar.
“Me siento como un collage hecho con las miradas de otros”, escribes. A las mujeres nos importa mucho la validaci?n externa. ?Por qu? estamos tan sometidas a lo que opinen de nosotras?
Porque desde hace m?s de 5.000 a?os hemos sido objeto de proyecci?n. La supervivencia de la mujer depend?a de ser elegida por un hombre. Eso sigue vivo en nuestra memoria celular. Hemos estado desconectadas de nuestra esencia por condicionamientos sociales, culturales y familiares. Hemos vivido hacia fuera: cuidando al otro. Madres, nutridoras, sostenen emocionales… Y nos hemos olvidado de qui?nes somos nosotras.
?Por qu? decides escribir el libro en femenino? Comentas que la mayor parte de tus pacientes son mujeres. ?Ellas piden m?s ayuda?
Porque hemos estado m?s en contacto con nuestras emociones. Cuando las mujeres se quedaban solas, se juntaban con otras mujeres y se regulaban hablando, compartiendo. La tribu, los c?rculos femeninos, la hermandad… todo eso ha sido muy nuestro. Los hombres para sobrevivir han tenido que desconectarse de sus emociones. Culturalmente han sido educados con mensajes como: “Un hombre que llora no es un hombre”. “Si muestras emociones eres d?bil”. Muchos todav?a est?n condicionados por esos prejuicios. Las mujeres no tenemos ese condicionamiento concreto, aunque s? otros, y por eso a veces reconocemos antes cuando algo nos duele.
Dices que el cuerpo lleva la cuenta. Un tic en el ojo, aceleraci?n del pulso, ca?da de pelo… ?Todo esto pueden ser se?ales que no estamos atendiendo?
Sin duda. A veces hay procesos naturales, como la ca?da estacional del cabello, que es parte del ciclo biol?gico. Pero cuando el cuerpo da s?ntomas, son mensajes que debemos escuchar porque indican que hay algo que atender. El s?ntoma es la superficie; la ra?z es m?s profunda. La medicina actual suele atender solo el s?ntoma. Es como llevar el coche al mec?nico porque se enciende una luz del salpicadero y, en lugar de mirar qu? ocurre en el motor, apagar la luz. Eso hace la medicina convencional. Pero no se pregunta por el origen. Cuando un sistema da problemas es porque el resto ya est? fallando. Somos organismos hol?sticos: todo est? interconectado.
?C?mo rompemos con ese modo de supervivencia en medio de una sociedad acelerada e inmediata?
Lo primero es darte cuenta de cu?nto tiempo tu cuerpo te lleva hablando y t? no has escuchado. Y luego hacer cambios. No es f?cil salir de la rueda del h?mster porque est? premiada por la sociedad; vales por lo que haces. Parar es de vagos, de d?biles. Llega un momento en que el cuerpo no se siente seguro para parar porque nuestro sentido de identidad est? puesto en lo que hacemos. Entonces, ?qui?n soy si no hago?
?Qu? se puede ver si una se para a reflexionar?
Cuando paramos nos encontramos con todo lo que llevamos evitando. Si estamos corriendo es porque algo nos persigue: nuestra historia, nuestra esencia, nuestra verdad. Y cuando paramos, todo eso nos alcanza. Ah? necesitamos herramientas y recursos internos para hacerle frente y procesarlo. Eso muchas veces se llama terapia y acompa?amiento adecuado. Hemos llegado hasta aqu? porque no ten?amos otra manera. Crear esas nuevas formas y registros es necesario.
?Y por qu? crees que estamos inmersas en ese s?ndrome de la “ni?a buena”, del no molestar, y al final terminamos haciendo cosas que no queremos hacer?
Cuando ?ramos muy ni?as tuvimos que hacer una elecci?n entre nuestra autenticidad o pertenecer al v?nculo creado con nuestras figuras de apego, normalmente nuestros padres. Ah? empezamos a asimilar que si yo soy como soy y pap? me dice “no seas as?, o pap? no te va a querer”, pues tengo que cambiar. O cuando decepcionaba a mi madre, ten?a que empezar a renunciar a aspectos de m? para adaptarme a ellos y seguir perteneciendo a ese v?nculo, seguir sintiendo que soy amada. Una de las formas en las que dejo de ser quien soy y me adapto a lo que el otro espera —a su expectativa y a su herida narcisista— es empezar a ser buena: silenciarme, callarme, decir que s? cuando quiero decir no… Pero, sobre todo, tengo que empezar a desconectarme de mi cuerpo. Y esa es la traici?n m?s grande.
?Por qu? dices que trauma tambi?n es lo que no pas??
El trauma ni siquiera es un evento en s?, sino el impacto que deja en nuestro sistema nervioso. Igual que cosas que suceden tienen impacto, cosas que no suceden tambi?n. Todas esas veces en las que necesitamos un abrazo y no lo tuvimos; todas esas veces en las que necesitamos que nos comprendieran y no nos comprendieron; todas las veces en las que necesit? sentir que pertenec?a y no lo sent?; o en las que necesit? amor, cuidado y seguridad, y eso no estuvo. Eso es trauma complejo del desarrollo.
Otro punto muy interesante que mencionas son las posturas corporales: ?c?mo pueden estar relacionadas con experiencias del pasado? Por ejemplo, esa tendencia a encorvarse o llevar los hombros hacia adelante, ?podr?a tener un origen emocional o psicol?gico?
Wilhelm Reich, psicoanalista y padre de las terapias psicocorporales, descubri? que tratar la neurosis solo con palabras era insuficiente y hasta retraumatizante. Al trabajar con la respiraci?n, observ? bloqueos en el diafragma de muchos pacientes. Reich desarroll? el concepto de “estructuras del car?cter”: patrones corporales espec?ficos que se correlacionan con formas de pensar y comportarse. Estas estructuras reflejan c?mo el cuerpo ha contenido emociones dif?ciles y trauma no procesado, manifest?ndose en zonas de tensi?n y rigidez (anillos de contenci?n) o en ?reas colapsadas (hombros ca?dos, extremidades sin energ?a, piernas d?biles por falta de arraigo). Su trabajo dio origen a terapias como el an?lisis bioenerg?tico y somatic experiencing.
?Los buenos h?bitos nos pueden ayudar a que nuestro cuerpo se libere un poco de toda esta vor?gine a la que lo sometemos?
Claro que suman. Las rutinas dan seguridad al sistema nervioso. A qu? hora me levanto, a qu? hora me acuesto, cu?ndo como, cu?ndo hago ejercicio… Eso genera una estructura interna que da seguridad biol?gica. La alimentaci?n tiene much?simo que ver con c?mo se crean esas fisiolog?as de supervivencia para darle se?ales al cuerpo de calma y seguridad.
?C?mo? ?Hay alimentos espec?ficos?
Hay alimentos que generan activaci?n simp?tica: nos llevan a la hiperactividad por los compuestos que contienen. Por ejemplo, muchos procesados tienen glutamato, que es un excitante del sistema nervioso central. Cuanto m?s limpia y natural sea la comida, mejor para nuestra regulaci?n interna, porque el intestino es nuestro segundo cerebro y est? constantemente comunic?ndose con el primero.
?Qu? consecuencias tiene para nuestra salud esa falta de homeostasis o equilibrio interno?
Como cada vez pasamos menos tiempo en el sistema parasimp?tico, el que promueve el descanso, la relajaci?n y la recuperaci?n del cuerpo, los procesos de inflamaci?n est?n m?s activados. Estamos envejeciendo m?s r?pido porque no damos espacio al cuerpo para regenerarse. Cada vez dormimos peor: m?s insomnio, sue?o m?s superficial, menos horas. Igual que comemos o nos duchamos, necesitamos encontrar momentos donde parar y hacer un descanso consciente. La gente piensa que descansar es tirarse en el sof? y disociarse con Netflix o el m?vil. Eso es seguir estimulando el sistema, seguir metiendo datos.
?Influye tambi?n el contenido que consumimos?
Tambi?n debemos tener cuidado. Si ves una pel?cula de acci?n, muertes, miedo, est?s sintiendo. El cerebro no distingue si sucede fuera o dentro: genera sustancias como dopamina, cortisol, adrenalina, que a la larga son neurot?xicas. Si estamos todo el tiempo macer?ndonos en esas sustancias, en una vida hiperactivada, no encontramos calma. Descanso consciente es dar un paseo por la naturaleza, estar conmigo, sentarme en el sof? y decir “voy a descansar” pero estando conmigo: escuch?ndome, sintiendo c?mo estoy, c?mo respiro, qu? emociones hay presentes. El descanso consciente no es scrolling.
?Qu? gran mensaje final te gustar?a transmitir?
Muchas lectoras llegan a m? sin saber el impacto que su historia ha tenido en su cuerpo. Pero una vez que lo sabes, ya no puedes seguir viviendo igual, porque eres consciente de lo que significa lo que haces, c?mo piensas, o de qu? manera te alimentas, tanto en tu salud como en tu cuerpo. Se puede reescribir esa historia desde otro lugar y tener pautas para empezar a cambiarla.

Tu cuerpo sabe tu historia

Est? editado por Bruguera y se puede comprar aqu?.


Source URL: https://www.elmundo.es/yodona/vida-saludable/2025/11/24/6918f2dbfc6c833f368b456d.html


Analyse


2025-11-29 12:08:12

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