El matrimonio desgraciado que Encarna Polo le cont? a su bi?grafo: “Habl?bamos de boda y ?l se pon?a chuchurr?o”
Tras la muerte de la cantante, el periodista y escritor, volvi? a escuchar las cintas con las que le ayud? a preparar una biograf?a que nunca se public?. Ayudan a entender algunas tristezas de las que nunca habl?.
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No puedo expresar con palabras la tristeza que sent? con el terrible final de mi querida Encarnita Polo. Los recuerdos de nuestras vivencias se agolpan en mis retinas como un torbellino de im?genes repletas de luz y de emociones positivas que permanecer?n para siempre unidos a unos a?os extraordinarios por todo lo vivido.
A finales de 2008 Encarnita y yo comenzamos a preparar una biograf?a repleta de recuerdos que nunca lleg? a ver la luz porque, finalmente, no se lleg? a un acuerdo editorial. Sin embargo, aquel trabajo estaba ah?, guardado bajo una torre de documentos que eclipsaban su saludo y el laberinto de emociones que custodiaban.
Ahora, escuchando algunas de las cintas que se grabaron para aquel trabajo, soy todav?a m?s consciente de la sinceridad, el compromiso y la objetividad de unos testimonios que nos revelan su personalidad en unos momentos en los que las circunstancias desdibujan su aut?ntico perfil.
Encarnita era una mujer muy valiente, trabajadora, muy trabajadora, y con un esp?ritu que rompi? moldes en una Espa?a en la que las cosas no eran sencillas. Era, sin duda, una gran artista que sorprend?a por su humildad: “Yo no sab?a bailar, bailaba como cualquier ni?a de Sevilla, pero siempre cre?a que lo hac?a peor (…) En casa de Lola Flores, un d?a que est?bamos en una fiesta, me dijo que cantara all? con los guitarritas (…) y me entr? una risa y le dije que no me sent?a preparada… Luego cant? y lo hice estupendamente (…)”.
Ella era as?, muy sencilla y discreta. Muy pocas veces hablaba de sus triunfos en Italia, Caracas, Argentina… Le costaba reconocer que sus primeros repertorios se los prepar? Charles Aznavour: “Aznavour me dijo que ten?a una voz estupenda para cantar canci?n francesa, canci?n sudamericana, no para cantar la copla. Me dijo: ‘Cantas muy bien, pero nunca vas a hacer nada cantando copla, porque la copla necesita una voz hacia arriba y t? tienes una voz m?s central…‘, as? que ?l me prepar? una serie de canciones y mis primeros repertorios”.
En los a?os 60 y 70 se relacion? con grandes personalidades de las finanzas y con personajes como Mar?a Callas o Arist?teles Onassis que acud?an a sus espect?culos en Barcelona para o?rla cantar. Ella no le daba ninguna importancia.
La artista sevillana reconoc?a que le apasionaba ser artista, pero que tambi?n le hab?a ilusionado mucho casarse y fundar una familia. Su amor por el compositor Adolfo Waitzman fue profundo, entregado y sin intereses de ning?n tipo. Por eso, el final de aquella uni?n le provoc? tanto dolor: “Las canciones que me hizo las pagu? yo, o sea, que yo no esperaba nada de ?l. Yo me enamor? de ?l como te enamoras de cosas imposibles, y toda la gente que se enamora de esta forma como yo me he enamorado, te podr?a dar nombres, pero no vienen a cuento, nos hemos quedado saciadas para siempre. Yo, ahora mismo, a estas alturas, estoy muy contenta sin novio, pero si a m? me viniera un se?or que yo dijera… pues, s?, es mi media naranja (…) todo eso, no me casar?a”.
Sin duda, aquella relaci?n funcion? durante mucho tiempo porque ella se empe??, pero Waitzman era un gran creador que no pod?a vivir con ataduras ni con estructuras convencionales. El matrimonio se le hac?a cuesta arriba en muchas ocasiones ya que no sab?a gestionar su torrente emocional. Simplemente, cuando Encarnita le hablaba de boda, se pon?a enfermo: “Cada vez que yo le hablaba a mi marido de boda se iba a Par?s y volv?a todo flaco, todo ‘chuchur?o’, porque, s?, me quer?a, seg?n ?l, pero lo que no quer?a era esa boda ‘tan de tal’ y, entonces, vinieron mis hermanos…”
una hija
La llegada de su hija Raquel fue un motivo de una gran alegr?a para ambos, pero las responsabilidades aumentaban y Adolfo se asfixiaba en una vida repleta de compromisos. Ten?a una esposa que cada d?a era m?s famosa y que demostraba tener grandes capacidades sociales y personales. Aquello termin? en una separaci?n con nulidad en la que Encarnita sufri? mucho durante demasiado tiempo: “Yo me cas? muy ilusionada (…) pero no siempre se paga una nulidad, porque mi marido… con decir, simplemente, que no cre?a en la perpetuidad del matrimonio y que ?l era jud?o y que nunca se sinti? casado… En definitiva, me dieron la nulidad enseguida (…) Yo, de verdad, me qued? tan saciada de matrimonio y tuve tantos problemas, porque cuando yo me separ? no hab?a todav?a divorcio. Era todo un tremendo l?o. Yo he estado separ?ndome… yo que s? cu?ntos a?os… hasta que, por fin, en 1979 ya tuve el divorcio (…)”.
Como una madre coraje Encarnita sac? sola a su hija adelante. Le proporcion? la mejor educaci?n en colegios de ?lite y consigui? que terminara la Carrera de Derecho en un tiempo r?cord. Estaba profundamente orgullosa de ella.
El tiempo pas?, pero la cantante sigui? conservando grandes amistades dentro del panorama art?stico y una popularidad que no decrec?a. Sin duda, ha sido una de las artistas m?s queridas por el p?blico en los ?ltimos cincuenta a?os.
Demasiadas sombras en un final sin su maravillosa sonrisa. Un intervalo entre azules.
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