Poca sinvergonzoner?a mayor imaginar?a una que pedir un selfi a Annie Leibovitz. Y sin embargo, acepta con una sonrisa de oreja a oreja. Entra en escena con su eterno uniforme negro, cuello de cisne incluido, y como ?nica nota de color, una americana de terciopelo granate. Entre las muchas contradicciones de una mujer que transita entre el fotoperiodismo, el arte visual y el testimonio de la Historia est? la despreocupaci?n absoluta por la moda de la fot?grafa de moda m?s influyente y mejor pagada del mundo. Dice ella que no, que lo de la moda es m?s un accidente que una vocaci?n, por eso dud? cuando Marta Ortega y Carlos Torreta le propusieron traer suWonderland a A Coru?a. Finalmente, puso una ?ltima condici?n: quer?a que la muestra fuera m?s all? de su faceta fashion, que se retrotrajera a su primera vocaci?n, m?s testimonial y menos artificiosa. ?Quiero ser una inspiraci?n para los fot?grafos j?venes?, afirma.
El resultado de esa negociaci?n es la primera gran retrospectiva de Annie Leibovitz en nuestro pa?s, un acontecimiento que tiene lugar en el Centro MOP del Muelle de Bater?a de A Coru?a, auspiciado por la Fundaci?n Marta Ortega P?rez (Fundaci?n MOP), y que podr? visitarse hasta el 1 de mayo de 2026. Por all? pasea Leibovitz ante una pared cubierta de suelo a techo con im?genes de aquel 1975 en que se empotr? en la gira de los Rolling Stones siendo casi, casi novata. Ese a?o en que se meti? tanto en el papel que tuvo que desintoxicarse, metaf?rica y literalmente. ?Pensaba que ten?a que hacer todo lo que hac?an ellos y fue una estupidez?, recuerda.
A sus 76, conserva Annie Leibovitz el nervio de la juventud, y no cuesta imaginarla tras la c?mara en el estudio al verla dirigir el cotarro. ?Es la mujer al mando?, la define Patti Smith en la pel?cula que sirve de arranque a la exposici?n. Lo es, damos fe. ?A ver, ?est?is todos bien??, pregunta a la nube de periodistas y c?maras que se agolpa casi a codazos para no perder ripio de la visita guiada. ?Pero s?bete ah? que tienes mejor tiro?, sugiere a una fot?grafa bajita que aprieta el disparador de puntillas entre el gent?o. ?A ver, los que est?is delante igual os pod?is sentar en el suelo. Yo ya no podr?a, pero vosotros sois j?venes?, contin?a. Y as?, a lo largo de una hora en que regresar? a aquellos salvajes a?os 70, recorrer? sus a?os mozos retratando el star system estadounidense para la portada de la revista Rolling Stone y s?, recalar? en la moda e insistir?: ?Yo no soy fot?grafa de moda?.
La puerta de entrada al universo de Annie Leibovitz en A Coru?a es un agujero negro como la madriguera de conejo por la que cay? Alicia. Y as? es exactamente como se siente uno rodeado de retazos de historias y de Historia que cuentan el ?ltimo medio siglo como si fuera un cuento. Bienvenidos a Wonderland.
?Me siento c?moda rodeada de mis fotograf?as porque en cierta manera me dicen qu? debo hacer. Me siento desnuda sin ellas?, confesar? m?s tarde, en conversaci?n con EL MUNDO. Aqu?, por cierto, tambi?n demostrar? quien manda: ?Por favor, d?jala seguir. Vamos a hacer esto con un poco de naturalidad?, cortar? con vehemencia cuando los responsables de prensa sugieran que la entrevista tiene que ir terminando. ?Vaya, ya no les caigo bien?.
- ?Qu? siente al contemplar aquellas primeras fotograf?as, cuando era una veintea?era sin experiencia?
- La gira de los Rolling Stones… Sigo aprendiendo de ella. La primera vez que vi esta selecci?n ya montada, me qued? flipando. Est? ah? para mostrar de d?nde vengo, pero tambi?n por una cuesti?n de responsabilidad hacia los fot?grafos j?venes que vengan a ver la exposici?n. Si quieres una versi?n un poco exagerada de lo que implica ser fot?grafo, echa un vistazo a esas paredes. Volver a verlas es como volver a estar en esa situaci?n. No pude hacerlo hasta muchos a?os despu?s porque, para empezar, me llev? ocho a?os desengancharme de la gira. Casi me mata. No sab?a nada de drogas cuando empec? a viajar con los Rolling, pero pens? que deb?a hacer lo que hac?an ellos y empec? a consumir coca?na. Demasiada. Fue una estupidez.
- Un m?todo Stanislavski extremo el suyo.
- Mira, Keith [Richards] siempre me cuid? como un padre, con mucho cari?o. Me dec?a que no ten?a por qu? tomar drogas para estar con ellos, pero ?c?mo iba a evitarlo? Era tan interesante… Desde aquello he dejado de involucrarme tanto en el trabajo. Me acerco pero siempre me reservo algo para m?. Es imposible sentir lo que ellos sienten sin estar encima del escenario con una guitarra.
- ?Cu?nto de usted pone en sus fotograf?as?
- Una de las razones por las que decid? hacer retratos fue para tener un punto de vista. Aunque admiro mucho el fotoperiodismo y creo que es la mejor forma, la m?s interesante, la m?s importante de fotograf?a hoy en d?a, s? que no es lo m?o porque tengo un punto de vista muy personal. Cuando cubr? la guerra de L?bano para Rolling Stone recuerdo un d?a que sal? con un par de fot?grafos de las agencias de noticias. Era un d?a tranquilo y de repente les vi preparando sus rifles. Eran periodistas, no soldados, y descubr? que aquello no era lo m?o. Aprend? much?simo del periodismo y de analizar las cosas desde esa perspectiva, e intento incorporar el periodismo en cualquier tipo de fotograf?a que practico, pero tengo un punto de vista. As? que, por supuesto, hay much?simo de m? en mis fotograf?as.
- La historia que cuentan sus im?genes es fiel reflejo de la historia del mundo en el ?ltimo tercio del siglo XX. ?Cu?nto hay en usted de historiadora?
- Me encanta la historia, es uno de los motores que sigue impulsando mi trabajo. Yo voy a trabajar hasta el agotamiento, ?sabes? Voy a seguir trabajando hasta que caiga rendida. Me encanta colaborar con las revistas porque me pasan un encargo y nunca s? qui?n es la persona a la que me piden fotografiar. No conozco a nadie, en realidad. Ahora mismo me interesa mucho la pol?tica, quiero ponerme a trabajar en eso. Es apasionante, una monta?a rusa. Siempre me ha gustado m?s fotografiar a pol?ticos que a m?sicos. En un concierto est?s a merced del t?cnico de luces, la gente va drogada… Es un desastre.
- ?Qu? es m?s salvaje: ir de gira con una banda de rock o pedir a la reina de Inglaterra que se quite la corona porque queda demasiado formal?
- Mira, me gusta que todos admiremos a la gente que hace las cosas bien. Y nunca he separado a qui?n fotograf?o de lo que hace. Pero en la jerarqu?a de ser famoso o no… Odio la palabra famoso. Siempre me ha fascinado el talento y mis fotograf?as, la mayor?a de las veces, se centran en esa esencia. No soy de esos fot?grafos que se centran en primeros planos. Me gusta ver algo que capture el entorno y que cuente una historia. Vaya, ya me he ido por las ramas, soy famosa por no contestar realmente a ninguna pregunta.
- Siempre repite que usted no es una fot?grafa de moda. ?Qu? papel desempe?a la moda en su universo?
- El mundo de la moda siempre estar? presente en mi trabajo. La ropa que usa una persona tiene mucho que ver con qui?n es. No tengo ning?n problema con que la gente se vista y se arregle para un retrato. El problema es cuando eso es forzado porque el trabajo es para una revista de moda, donde la ropa pasa a ser la parte m?s importante. Yo prefiero hacerla desaparecer, que est? ah? pero no te abrume, no te agobie. Me gusta usar la moda para contar lo que quiero contar realmente, aunque no siempre sea posible. A veces, es solo moda.
“Admiro mucho el fotoperiodismo pero no es lo m?o. Yo tengo un punto de vista muy personal”
- Susan Sontag escribi? en ‘On Photography’: “Las sociedades industriales convierten a sus ciudadanos en adictos a las im?genes; es la forma m?s irresistible de contaminaci?n mental”. Es como si hubiera adelantado Instagram en 1977. ?C?mo lleva este nuevo mundo adicto a las fotograf?as una adicta a la fotograf?a?
- Nunca he subestimado a la gente. Ahora estamos en eso, pero quiz? en un tiempo dejemos de lado nuestros tel?fonos. Ya hay gente que lo hace. Mi hija, cuando tiene un d?a tranquilo, ni lo mira. Conf?o plenamente en que afrontaremos esa adicci?n como mejor podamos. No me preocupa demasiado y me encanta que exista una c?mara f?cil de usar siempre disponible para todo el mundo. ?Yo tambi?n la uso!
- La fotograf?a ha tardado en encontrar su hueco en la historia del arte. ?De qu? forma cree que su trabajo ha contribuido a reforzar su papel art?stico?
- Hac?a mucho que no me hac?an esa pregunta, yo creo que esa etapa ya est? superada. La fotograf?a es arte. Punto. Probablemente, cuando apareci? la c?mara se tom? como el iPhone de aquel momento, un aparato puramente t?cnico, pero creo que ya lo hemos superado. David Hockney escribi? un ensayo hace unos a?os donde se preguntaba si la pintura era mejor que la fotograf?a, y conclu?a que s?. Pero es su punto de vista como pintor. Estoy deseando verlo para debatirlo.
- As? que para usted la fotograf?a es mejor…
- No, no creo que deban competir. Supongo que la pintura tiene una parte m?s t?ctil, pasas la mano por el lienzo y sientes la pintura. Pero la fotograf?a es un medio art?stico ampl?simo. Son dos formas de arte diferentes, ni mejor ni peor.
“Felipe y Letizia fueron unos modelos estupendos. El Rey estaba muy relajado, pero la Reina estaba bastante nerviosa”
- ?C?mo recuerda la sesi?n con los Reyes de Espa?a? ?Fueron buenos modelos?
- Fueron geniales. Les sorprendi?, pensaban que har?a algo m?s informal, pero yo sent?a que lo moderno radicaba en que eran fotograf?as y que estaba bien inspirarse en la pintura. As? que eso fue lo que hicimos. Eleg? una sala del palacio que no podr?a haber sido m?s dif?cil de fotografiar pero me inspir? en Vel?zquez, en toda esa sobriedad tan bella. Es curioso, cuando uno recorre el palacio van encendiendo las luces de las habitaciones y es todo muy estridente. Me pareci? tan espa?ol… La vida en las paredes… era incre?ble. De verdad que me impact?. El Rey estaba muy relajado, pero la Reina estaba bastante nerviosa. ?A qui?n le gusta que le hagan fotos? Me preocupar?a que a alguien le gustara. ?Es como ir al dentista! Es muy psicol?gico, tienes que enfrentarte a ti mismo, a qui?n eres, y yo como fot?grafa no puedo ayudarte en ese proceso. No conozco a ninguna mujer que no se ponga nerviosa cuando le sacan una foto. Y la Reina fue una de ellas.
- Tras este viaje al pasado, miremos al futuro. La inteligencia artificial est? marcando un antes y un despu?s en la creaci?n de im?genes. ?C?mo convive usted con esta tecnolog?a? ?Le provoca m?s curiosidad o m?s miedo?
- No controlo mucho, pero a priori todo me suena codicioso y desagradable. No lo entiendo del todo. Supongo que s?lo nos queda creer en que nosotros, como humanidad, trataremos de usarlo para lo bueno y no para hacer el mal. Creo que cada vez que aparece algo tan transformador las cosas empeoran antes de mejorar. As? que intento ser optimista, aunque sea muy dif?cil serlo ahora mismo.
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