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La periodista y creadora de contenido Elena Reinés ha anunciado públicamente su marcha temporal de las redes sociales tras denunciar haber recibido amenazas de muerte procedentes de numerosas cuentas anónimas. La comunicadora, vinculada al digital Woke Up y conocida por la difusión de contenidos de izquierdas, ha hecho público un comunicado en Instagram que arranca con una frase breve y contundente: «voy a parar».
En el texto, Reinés subraya que su decisión no responde a una voluntad de desaparecer ni a una derrota personal. «No es porque quiera desaparecer ni porque me hayan vencido», explica, sino por una situación que califica de «insostenible» ante la reiteración y gravedad de los mensajes recibidos.
Un anuncio tras la polémica
La decisión llega un día después de que MEDITERRÁNEO DIGITAL publicara en exclusiva una información sobre la polémica en torno a campañas institucionales y financiación pública vinculadas al entorno del digital Woke Up, dirigido por Reinés. Aquella noticia reabrió el debate sobre el reparto de fondos públicos y la línea editorial de determinados proyectos mediáticos.
Desde su entorno señalan que, tras esa publicación y la amplificación del debate en redes, se produjo un repunte del acoso con mensajes de extrema gravedad. Se rebasaron todas las líneas rojas (nunca mejor dicho).
«Voy a parar»
En el comunicado íntegro difundido en Instagram, Elena Reinés describe con detalle el acoso recibido y el impacto que ha tenido en su salud mental. «En los últimos días he recibido mensajes que no son críticas ni opiniones. Son mensajes deseándome la muerte», explica.
La periodista detalla amenazas explícitas como «ojalá aparezca colgada de un puente» o mensajes en los que le dicen que le «van a reventar la cara a hostias», así como deseos de que hubiera sido ella la víctima del accidente de tren. Reinés subraya que estos mensajes superan cualquier límite del debate público y constituyen violencia directa.
Pese a ello, aclara que su retirada es una pausa necesaria para proteger su seguridad y su salud mental, y no un abandono definitivo del espacio público. La periodista recalca que seguirá defendiendo sus ideas y proyectos cuando las condiciones lo permitan.
La creadora de contenido también agradece el apoyo recibido por parte de seguidores y compañeros, y denuncia la impunidad del anonimato en redes sociales como un factor que facilita el hostigamiento.
Meta, en el centro de las críticas
En su escrito, Reinés carga duramente contra Meta, empresa propietaria de Instagram, por la gestión del acoso. Según relata, tras compartir las amenazas para denunciarlas y pedir ayuda, la plataforma optó por bloquearle y restringirle la cuenta, en lugar de actuar contra los agresores.
«Meta decide castigar a la víctima por mostrar el acoso que está recibiendo, mientras quienes escriben amenazas de muerte siguen ahí, tranquilamente, detrás de perfiles anónimos, sin consecuencias», denuncia.
Libertad de expresión y seguridad
El caso de Reinés vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites del discurso en redes, la protección de los comunicadores y la responsabilidad de las plataformas ante las campañas coordinadas de acoso y cancelación que en los últimos años siempre se han promovido y puesto en marcha precisamente desde los círculos de la extrema izquierda.
Elena Reinés, activista del digital WokeUp, recibió 11.997,15 euros públicos
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