El verdadero term?metro de las econom?as es la restauraci?n, el consumo… todo aquello que es un gasto prescindible cuando vienen mal dadas. A AmRest, due?o de m?s de 2.100 restaurantes repartidos por 22 pa?ses, le cost? casi cuatro a?os salir de la pandemia y, una vez que lo lograron, el mundo hab?a cambiado, con m?s inflaci?n, subidas salariales, riesgos geopol?ticos y una digitalizaci?n que va en aumento. Jos? Par?s, presidente de la compa??a con sede en Polonia, pero que cotiza en Espa?a desde 2018 (con un valor de 725 millones de euros), habla de un escenario “retador” de cara a 2026 y es curioso c?mo sus establecimientos est?n empezando a percibir que algo sucede en la parte m?s al este de Europa, donde el miedo a lo que est? por suceder se hace sentir en sus clientes.
Par?s, mexicano de origen y con una extens?sima trayectoria en la restauraci?n, se sienta a la mesa con Actualidad Econ?mica para charlar sobre el perfil del consumidor espa?ol, mucho m?s apegado al restaurante como un lugar de encuentro social. De ah? que Espa?a sea el pa?s donde un concepto como La Tagliatella ha triunfado. La mitad de la cartera de restaurantes de AmRest son de comida r?pida, KFC y Burger King; otro 17% se lo dividen entre Pizza Hut, SushiShop y Bacoa; un 15% viene dado por La Tagliatella y Blue Frog (en China); y hay un 21% que representa solo Starbucks, aunque no tienen ninguno en Espa?a. Aqu? La Tagliatella, su marca estrella -que no est? presente en ning?n otro pa?s- cuenta con 218 establecimientos entre propios y franquiciados ; y tiene otros 127 restaurantes propios de la cadena de pollo frito americana KFC m?s dos de Bacoa, una hamburgueser?a catalana de autor que adquiri? en 2018.
“Es verdad que en algunos pa?ses del este de Europa y adyacentes, como Alemania, las ventas se est?n viendo afectadas por la guerra entre Rusia y Ucrania, por problemas en el suministro de gas, por el impacto migratorio debido a la guerra… En el tercer trimestre [?ltimo disponible] hemos visto cierta afectaci?n al consumo en pa?ses como Alemania y Francia principalmente, en donde el cliente est? mucho m?s debilitado y hemos visto c?mo se han desacelerado despu?s del verano como reflejo de la situaci?n econ?mica. ?Qu? sucede con esta industria? Que es un gran term?metro de c?mo est?n las econom?as”, explica Par?s. AmRest sali? de Rusia antes, incluso, de que estallara el conflicto y se produjera un ?xodo masivo de empresas. “Era una decisi?n que el consejo ya hab?a tomado [ante la imposibilidad de repatriar beneficios o dividendos] y nos fuimos para no volver”.
En lo que respecta a Espa?a, esa desaceleraci?n se estar?a viendo tambi?n aunque de forma mucho m?s t?mida gracias “al turismo, que apoya y ayuda a fortalecer el mercado”.
El ejecutivo reconoce haber tirado de creatividad para conseguir dar la vuelta a una situaci?n donde la inflaci?n se ha comido parte de sus m?rgenes. “No hemos podido trasladar toda la subida de precios al cliente final”, confiesa, ya que ser?a demasiado… con costes que se han incrementado entre el 4% y el 5% mientras que los precios han subido un 2% a nivel grupo. Abrir hoy un restaurante es hasta un 50% m?s caro desde el Covid y esto les llevar? a “eficientar” gastos, lo que implica, necesariamente, cierres. “En 2025 debimos estar alrededor de las 90-100 aperturas netas. Tenemos que hacer un an?lisis muy profundo de restaurantes que se abrieron en su momento y que hoy no est?n funcionando (…). Dir?a que vamos a tener una cantidad significativa de cierres en 2026″, afirma Par?s, que reconoce haber invertido entre 170 y 200 millones de euros al a?o en capex (inversiones) los ?ltimos ejercicios.
Al repunte del precio de su materia prima (el arroz, el caf?, la carne o la harina con la que hacen la masa de las pizzas) se suman repuntes salariales anuales del 14% aprobados por algunos gobiernos del este de Europa que est?n presionando “fuertemente los m?rgenes”, pero Par?s suma, adem?s, otro factor determinante para su negocio y es que “el consumidor sigue sin poder recuperar su poder adquisitivo” ante el impacto de la inflaci?n y eso se nota en el gasto.
“Uno de los objetivos para el pr?ximo a?o es tener un flujo de caja positivo porque en los ?ltimos a?os, con todos estos incrementos m?s el programa de crecimiento que hemos tenido, no nos lo ha permitido”. A falta de conocer los resultados anuales que AmRest presentar? el 27 de febrero, el grupo cerr? el tercer trimestre de 2025 con ventas por valor de 1.922 millones de euros, un 1,7% m?s que un a?o atr?s, un margen operativo del 4,7% y un beneficio neto de 14,9 millones de euros, cinco veces m?s.
La subida de precios “es un tema generalizado” que afecta tanto al fast food como a la comida m?s tradicional y algo m?s costosa, como el perfil tipo de La Tagliatella. Por cierto, marca que acaban de renovar con el objetivo de atraer a un p?blico m?s joven. “Es un modelo que lleva muchos a?os y que est? perfectamente identificado y entendido por el consumidor. Segundo y m?s importante, tiene productos de muy alta calidad, en donde el consumidor, no importa en qu? parte de Espa?a est?, la pasta que pida le va a saber exactamente igual y con la misma porci?n… y todo eso nos ayuda a que el consumidor vea en La Tagliatella un proveedor fiable”.
Sentarse a la mesa
Es un concepto sencillo, pero no muy extendido en otros pa?ses, donde la cena se compra y se lleva para consumir en una casa. “El consumidor en EEUU es much?simo m?s proclive, no solo a la comida r?pida, sino a pasar con el coche, pedirla, recogerla y en 2-3 minutos est? fuera. En Nueva Zelanda, donde otras empresas del grupo operan [a trav?s de Restaurant Brands] , el 60% de las ventas en KFC suceden entre las 6 y las 7:30 de la tarde porque la gente cuando est? volviendo de trabajar pasa por la cena y se la lleva a casa”; algo creciente en Espa?a, reconoce, pero con una realidad muy diferente. Aun as?, y gracias sobre todo al formato de comida r?pida, las ventas digitales siguen creciendo y representan ya el 63% del total del grupo, donde se incluyen tambi?n los kioskos en los que los clientes realizan sus pedidos en los propios restaurantes. n
El verdadero term?metro de las econom?as es la restauraci?n, el consumo… todo aquello que es un gasto prescindible cuando vienen mal dadas. A AmRest, due?o de m?s de 2.100 restaurantes repartidos por 22 pa?ses, le cost? casi cuatro a?os salir de la pandemia y, una vez que lo lograron, el mundo hab?a cambiado, con m?s inflaci?n, subidas salariales, riesgos geopol?ticos y una digitalizaci?n que va en aumento. Jos? Par?s, presidente de la compa??a con sede en Polonia, pero que cotiza en Espa?a desde 2018 (con un valor de 725 millones de euros), habla de un escenario “retador” de cara a 2026 y es curioso c?mo sus establecimientos est?n empezando a percibir que algo sucede en la parte m?s al este de Europa, donde el miedo a lo que est? por suceder se hace sentir en sus clientes.
Par?s, mexicano de origen y con una extens?sima trayectoria en la restauraci?n, se sienta a la mesa con Actualidad Econ?mica para charlar sobre el perfil del consumidor espa?ol, mucho m?s apegado al restaurante como un lugar de encuentro social. De ah? que Espa?a sea el pa?s donde un concepto como La Tagliatella ha triunfado. La mitad de la cartera de restaurantes de AmRest son de comida r?pida, KFC y Burger King; otro 17% se lo dividen entre Pizza Hut, SushiShop y Bacoa; un 15% viene dado por La Tagliatella y Blue Frog (en China); y hay un 21% que representa solo Starbucks, aunque no tienen ninguno en Espa?a. Aqu? La Tagliatella, su marca estrella -que no est? presente en ning?n otro pa?s- cuenta con 218 establecimientos entre propios y franquiciados ; y tiene otros 127 restaurantes propios de la cadena de pollo frito americana KFC m?s dos de Bacoa, una hamburgueser?a catalana de autor que adquiri? en 2018.
“Es verdad que en algunos pa?ses del este de Europa y adyacentes, como Alemania, las ventas se est?n viendo afectadas por la guerra entre Rusia y Ucrania, por problemas en el suministro de gas, por el impacto migratorio debido a la guerra… En el tercer trimestre [?ltimo disponible] hemos visto cierta afectaci?n al consumo en pa?ses como Alemania y Francia principalmente, en donde el cliente est? mucho m?s debilitado y hemos visto c?mo se han desacelerado despu?s del verano como reflejo de la situaci?n econ?mica. ?Qu? sucede con esta industria? Que es un gran term?metro de c?mo est?n las econom?as”, explica Par?s. AmRest sali? de Rusia antes, incluso, de que estallara el conflicto y se produjera un ?xodo masivo de empresas. “Era una decisi?n que el consejo ya hab?a tomado [ante la imposibilidad de repatriar beneficios o dividendos] y nos fuimos para no volver”.
En lo que respecta a Espa?a, esa desaceleraci?n se estar?a viendo tambi?n aunque de forma mucho m?s t?mida gracias “al turismo, que apoya y ayuda a fortalecer el mercado”.
El ejecutivo reconoce haber tirado de creatividad para conseguir dar la vuelta a una situaci?n donde la inflaci?n se ha comido parte de sus m?rgenes. “No hemos podido trasladar toda la subida de precios al cliente final”, confiesa, ya que ser?a demasiado… con costes que se han incrementado entre el 4% y el 5% mientras que los precios han subido un 2% a nivel grupo. Abrir hoy un restaurante es hasta un 50% m?s caro desde el Covid y esto les llevar? a “eficientar” gastos, lo que implica, necesariamente, cierres. “En 2025 debimos estar alrededor de las 90-100 aperturas netas. Tenemos que hacer un an?lisis muy profundo de restaurantes que se abrieron en su momento y que hoy no est?n funcionando (…). Dir?a que vamos a tener una cantidad significativa de cierres en 2026″, afirma Par?s, que reconoce haber invertido entre 170 y 200 millones de euros al a?o en capex (inversiones) los ?ltimos ejercicios.
Al repunte del precio de su materia prima (el arroz, el caf?, la carne o la harina con la que hacen la masa de las pizzas) se suman repuntes salariales anuales del 14% aprobados por algunos gobiernos del este de Europa que est?n presionando “fuertemente los m?rgenes”, pero Par?s suma, adem?s, otro factor determinante para su negocio y es que “el consumidor sigue sin poder recuperar su poder adquisitivo” ante el impacto de la inflaci?n y eso se nota en el gasto.
“Uno de los objetivos para el pr?ximo a?o es tener un flujo de caja positivo porque en los ?ltimos a?os, con todos estos incrementos m?s el programa de crecimiento que hemos tenido, no nos lo ha permitido”. A falta de conocer los resultados anuales que AmRest presentar? el 27 de febrero, el grupo cerr? el tercer trimestre de 2025 con ventas por valor de 1.922 millones de euros, un 1,7% m?s que un a?o atr?s, un margen operativo del 4,7% y un beneficio neto de 14,9 millones de euros, cinco veces m?s.
La subida de precios “es un tema generalizado” que afecta tanto al fast food como a la comida m?s tradicional y algo m?s costosa, como el perfil tipo de La Tagliatella. Por cierto, marca que acaban de renovar con el objetivo de atraer a un p?blico m?s joven. “Es un modelo que lleva muchos a?os y que est? perfectamente identificado y entendido por el consumidor. Segundo y m?s importante, tiene productos de muy alta calidad, en donde el consumidor, no importa en qu? parte de Espa?a est?, la pasta que pida le va a saber exactamente igual y con la misma porci?n… y todo eso nos ayuda a que el consumidor vea en La Tagliatella un proveedor fiable”.
Sentarse a la mesa
Es un concepto sencillo, pero no muy extendido en otros pa?ses, donde la cena se compra y se lleva para consumir en una casa. “El consumidor en EEUU es much?simo m?s proclive, no solo a la comida r?pida, sino a pasar con el coche, pedirla, recogerla y en 2-3 minutos est? fuera. En Nueva Zelanda, donde otras empresas del grupo operan [a trav?s de Restaurant Brands] , el 60% de las ventas en KFC suceden entre las 6 y las 7:30 de la tarde porque la gente cuando est? volviendo de trabajar pasa por la cena y se la lleva a casa”; algo creciente en Espa?a, reconoce, pero con una realidad muy diferente. Aun as?, y gracias sobre todo al formato de comida r?pida, las ventas digitales siguen creciendo y representan ya el 63% del total del grupo, donde se incluyen tambi?n los kioskos en los que los clientes realizan sus pedidos en los propios restaurantes. n
El verdadero term?metro de las econom?as es la restauraci?n, el consumo… todo aquello que es un gasto prescindible cuando vienen mal dadas. A AmRest, due?o de m?s de 2.100 restaurantes repartidos por 22 pa?ses, le cost? casi cuatro a?os salir de la pandemia y, una vez que lo lograron, el mundo hab?a cambiado, con m?s inflaci?n, subidas salariales, riesgos geopol?ticos y una digitalizaci?n que va en aumento. Jos? Par?s, presidente de la compa??a con sede en Polonia, pero que cotiza en Espa?a desde 2018 (con un valor de 725 millones de euros), habla de un escenario “retador” de cara a 2026 y es curioso c?mo sus establecimientos est?n empezando a percibir que algo sucede en la parte m?s al este de Europa, donde el miedo a lo que est? por suceder se hace sentir en sus clientes.
Par?s, mexicano de origen y con una extens?sima trayectoria en la restauraci?n, se sienta a la mesa con Actualidad Econ?mica para charlar sobre el perfil del consumidor espa?ol, mucho m?s apegado al restaurante como un lugar de encuentro social. De ah? que Espa?a sea el pa?s donde un concepto como La Tagliatella ha triunfado. La mitad de la cartera de restaurantes de AmRest son de comida r?pida, KFC y Burger King; otro 17% se lo dividen entre Pizza Hut, SushiShop y Bacoa; un 15% viene dado por La Tagliatella y Blue Frog (en China); y hay un 21% que representa solo Starbucks, aunque no tienen ninguno en Espa?a. Aqu? La Tagliatella, su marca estrella -que no est? presente en ning?n otro pa?s- cuenta con 218 establecimientos entre propios y franquiciados ; y tiene otros 127 restaurantes propios de la cadena de pollo frito americana KFC m?s dos de Bacoa, una hamburgueser?a catalana de autor que adquiri? en 2018.
“Es verdad que en algunos pa?ses del este de Europa y adyacentes, como Alemania, las ventas se est?n viendo afectadas por la guerra entre Rusia y Ucrania, por problemas en el suministro de gas, por el impacto migratorio debido a la guerra… En el tercer trimestre [?ltimo disponible] hemos visto cierta afectaci?n al consumo en pa?ses como Alemania y Francia principalmente, en donde el cliente est? mucho m?s debilitado y hemos visto c?mo se han desacelerado despu?s del verano como reflejo de la situaci?n econ?mica. ?Qu? sucede con esta industria? Que es un gran term?metro de c?mo est?n las econom?as”, explica Par?s. AmRest sali? de Rusia antes, incluso, de que estallara el conflicto y se produjera un ?xodo masivo de empresas. “Era una decisi?n que el consejo ya hab?a tomado [ante la imposibilidad de repatriar beneficios o dividendos] y nos fuimos para no volver”.
En lo que respecta a Espa?a, esa desaceleraci?n se estar?a viendo tambi?n aunque de forma mucho m?s t?mida gracias “al turismo, que apoya y ayuda a fortalecer el mercado”.
El ejecutivo reconoce haber tirado de creatividad para conseguir dar la vuelta a una situaci?n donde la inflaci?n se ha comido parte de sus m?rgenes. “No hemos podido trasladar toda la subida de precios al cliente final”, confiesa, ya que ser?a demasiado… con costes que se han incrementado entre el 4% y el 5% mientras que los precios han subido un 2% a nivel grupo. Abrir hoy un restaurante es hasta un 50% m?s caro desde el Covid y esto les llevar? a “eficientar” gastos, lo que implica, necesariamente, cierres. “En 2025 debimos estar alrededor de las 90-100 aperturas netas. Tenemos que hacer un an?lisis muy profundo de restaurantes que se abrieron en su momento y que hoy no est?n funcionando (…). Dir?a que vamos a tener una cantidad significativa de cierres en 2026″, afirma Par?s, que reconoce haber invertido entre 170 y 200 millones de euros al a?o en capex (inversiones) los ?ltimos ejercicios.
Al repunte del precio de su materia prima (el arroz, el caf?, la carne o la harina con la que hacen la masa de las pizzas) se suman repuntes salariales anuales del 14% aprobados por algunos gobiernos del este de Europa que est?n presionando “fuertemente los m?rgenes”, pero Par?s suma, adem?s, otro factor determinante para su negocio y es que “el consumidor sigue sin poder recuperar su poder adquisitivo” ante el impacto de la inflaci?n y eso se nota en el gasto.
“Uno de los objetivos para el pr?ximo a?o es tener un flujo de caja positivo porque en los ?ltimos a?os, con todos estos incrementos m?s el programa de crecimiento que hemos tenido, no nos lo ha permitido”. A falta de conocer los resultados anuales que AmRest presentar? el 27 de febrero, el grupo cerr? el tercer trimestre de 2025 con ventas por valor de 1.922 millones de euros, un 1,7% m?s que un a?o atr?s, un margen operativo del 4,7% y un beneficio neto de 14,9 millones de euros, cinco veces m?s.
La subida de precios “es un tema generalizado” que afecta tanto al fast food como a la comida m?s tradicional y algo m?s costosa, como el perfil tipo de La Tagliatella. Por cierto, marca que acaban de renovar con el objetivo de atraer a un p?blico m?s joven. “Es un modelo que lleva muchos a?os y que est? perfectamente identificado y entendido por el consumidor. Segundo y m?s importante, tiene productos de muy alta calidad, en donde el consumidor, no importa en qu? parte de Espa?a est?, la pasta que pida le va a saber exactamente igual y con la misma porci?n… y todo eso nos ayuda a que el consumidor vea en La Tagliatella un proveedor fiable”.
Sentarse a la mesa
Es un concepto sencillo, pero no muy extendido en otros pa?ses, donde la cena se compra y se lleva para consumir en una casa. “El consumidor en EEUU es much?simo m?s proclive, no solo a la comida r?pida, sino a pasar con el coche, pedirla, recogerla y en 2-3 minutos est? fuera. En Nueva Zelanda, donde otras empresas del grupo operan [a trav?s de Restaurant Brands] , el 60% de las ventas en KFC suceden entre las 6 y las 7:30 de la tarde porque la gente cuando est? volviendo de trabajar pasa por la cena y se la lleva a casa”; algo creciente en Espa?a, reconoce, pero con una realidad muy diferente. Aun as?, y gracias sobre todo al formato de comida r?pida, las ventas digitales siguen creciendo y representan ya el 63% del total del grupo, donde se incluyen tambi?n los kioskos en los que los clientes realizan sus pedidos en los propios restaurantes. n
Espa?a es un pais pobre. Y cada vez lo va a ser mas. El turismo, sol y playa, es lo ?nico que la mantiene a flote. Cuando esto tambi?n falle, adi?s.
Source URL: https://www.elmundo.es/economia/empresas/2026/01/28/6970e53a21efa0b2048b4593.html
