La desaparecida Espa?a feliz del AVE: “Se ha degradado todo much?simo”

Excelencia a bordo en los 90

La desaparecida Espa?a feliz del AVE: “Se ha degradado todo much?simo”

La alta velocidad se estren? en 1992 con una l?nea que iba y ven?a de Madrid a Sevilla. Su inicio estuvo marcado por la puntualidad y caracterizado por un servicio impecable y seguro. “?ramos siete tripulantes por tren; ahora son dos en el AVE… No se puede garantizar la misma seguridad”, dice una azafata de entonces

Unos pasajeros durante el viaje inaugural del AVE, 1992, en el trayecto Madrid-Sevilla.J. M. PastorEFE
Actualizado

Eli form? parte del AVE entre 1995 y 1999, cuando el cuidado y la excelencia hac?an que todo fluyera casi a la perfecci?n en ese constante ir y venir entre Madrid y Sevilla. Con apenas 24 a?os, integr? la tripulaci?n de un servicio que simbolizaba innovaci?n y progreso. ?Es algo que llevo en el coraz?n?, expresa orgullosa al transportarse a aquella ?poca. M?s adelate volvi? a los trenes de alta velocidad. Esa ?ltima vez, la experiencia fue m?s bien decepcionante.

Como muchos empleados y ex empleados del sistema ferroviario nacional, Eli ha pasado una semana emocionalmente dura. Ha seguido las noticias sobre las 45 vidas interrumpidas en la tragedia de Adamuz y la muerte de un maquinista en Barcelona. Eli no es su nombre real: prefiere el anonimato para evitarse inconvenientes en su gremio. Cuenta c?mo era el AVE en los 90 y no puede evitar comparar el pasado con el presente. ?Se supone que con los a?os las cosas tienen que mejorar, no tienen que empeorar?, reflexiona.

La azafata resalta el ?buen ambiente? y la ?ilusi?n? que se respiraba entre el equipo de tripulaci?n y entre los pasajeros, que deb?an recibir un trato excelso. ?Deb?as tener una puntuaci?n ?ptima en todo: una exquisitez en el servicio?. Eli era la t?pica trabajadora feliz, como la mayor?a de sus compa?eros. Siempre con una sonrisa, entusiasmada con empezar su jornada cada d?a y sin nada que reprochar a su empresa o a sus clientes.

No se puede garantizar la misma seguridad en un tren con dos o tres tripulantes que con siete

Azafata del AVE entre 1995 y 1999.

Describe la emoci?n de los usuarios cuando confirmaban por s? mismos que s? pod?an estar en dos horas y media en Sevilla. ?Era algo innovador, nunca hab?amos tenido tanta velocidad y notabas ese respeto?. Pese a la novedad, no hab?a miedo. ?Al contrario. La gente prefer?a viajar en tren por el miedo irracional a volar?. Recuerda tambi?n sus nervios al saber que en su AVE viajaban personalidades importantes. Sirvi?, por ejemplo, al entonces rey Juan Carlos y al entonces pr?ncipe Felipe.

Parad?jicamente, algunos viajeros lamentaban la puntualidad brit?nica con la que los trenes llegaban a cada estaci?n. ?Si alguna vez su AVE llega con m?s de cinco minutos de retraso, le devolvemos el importe total. Aunque dudamos mucho que se vaya a llevar esta alegr?a?, promet?a uno los emblem?ticos anuncios del AVE. Ciertamente, pocas veces ten?a lugar esa felicidad monetaria en los viajeros. ?Era muy inusual que llegara tarde, muy pocas veces lo vimos?, corrobora Eli.

Todo funcionaba como se esperaba, acorde a la calidad de los trenes de alta velocidad. La l?nea de AVE entre Madrid y Sevilla —con paradas en Ciudad Real, Puertollano y C?rdoba— se estren? el 21 de abril de 1992. A lo largo de sus 471,8 km circulaban los primeros trenes de origen franc?s, de 200 m cada uno, con ocho coches y dos cabezas motrices. Aut?nticos titanes de hierro capaces de llevar a 331 viajeros a 300 km/h y de transformar seis o nueve horas de trayecto en s?lo dos horas y media.

Un p?blico aplaude ante la llegada a la estaci?n de Sevilla del primer tren de alta velocidad, proveniente de Madrid, en 1992.Daniel BlancoEFE

Para una de las mayores obras ferroviarias se agruparon m?ltiples esfuerzos, priorizando la seguridad. As? lo recuerda el ingeniero Antonio Mart?n Carrillo, quien fue uno de los encargados de participar en el dise?o del AVE. ?Aunque viniera de Francia, le dimos personalidad propia porque quer?amos que fuera especial, que fuera espa?ol?, explica.

Siento una impotencia terrible por lo que est? pasando por la falta de mantenimiento

Antonio Mart?n Carrillo, ingeniero impulsor del AVE, representante de la Asociaci?n Europea de Ferroviarios y ex directivo de ADIF.

A principios de los 90, Mart?n Carrillo dise?aba aviones en Airbus cuando recibi? la llamada que lo llev? del cielo a la tierra. Lo invitaron a participar en la creaci?n de la alta velocidad espa?ola, un ambicioso proyecto que deb?a estar listo para 1992. ?Trabajamos much?simo. Fue una cosa totalmente innovadora, fue una ilusi?n y un orgullo?, evoca. Por eso, asegura que hoy siente ?una impotencia terrible, rabia y decepci?n con todo lo que est? pasando por la falta de cari?o y de mantenimiento?.

El ministro de Transportes, ?scar Puente, public? el pasado verano un post en X con 10 argumentos con los que intent? demostrar que ?la Espa?a ferroviaria de hoy es infinitamente mejor que la de los 90?. En el ?ltimo punto llegaba a la conclusi?n de que ?lo ?nico que era mejor en los 90 respecto de hoy era la ratio de puntualidad?, pero que en estos a?os hubo un avance en otros aspectos como ?precio, accesibilidad, extensi?n de la red, tiempos de desplazamiento y n?mero de viajeros?.

La tripulaci?n, garante de la seguridad

Sin embargo, Eli percibe otro retroceso, motivado por la reducci?n de personal a bordo. ??ramos siete tripulantes por tren; ahora son dos o tres en el AVE… No se puede garantizar la misma seguridad?, se?ala. Insiste en que la funci?n principal de la tripulaci?n no es el servicio comercial, sino precisamente la seguridad. ?Para eso se cre? la tripulaci?n?, subraya. ?Si luego hay tiempo, se sirve una Coca-Cola, pero eso es secundario?.

Adem?s de repercutir en la seguridad, Eli indica que una menguada tripulaci?n afecta a su vez en el servicio general, que ya no pueden ser ?tan personalizado? como lo era en los 90 y principios de siglo. ?Por mucho que un tripulante sea impecable y tenga una predisposici?n a tener un servicio a bordo de 10, es imposible hacerlo en tan poco tiempo y con paradas intermedias donde tienes que asistir a pasajeros que suben y bajan?. ?La excelencia del servicio a bordo ha decrecido, pero no por la profesionalidad de los tripulantes, sino porque s?lo dos o tres no dan abasto?, justifica.

Para saber m?s

En 1999, Eli se alej? del mundo ferroviario, pero el destino la llev? de nuevo a los trenes hace un par de a?os. ?Cuando volv? dije: “?Qu? es esto? Esto no es lo que yo viv?”?, reconoce. Aparte de menos tripulantes, se encontr? con menos estabilidad. ?El movimiento que yo he vivido en los a?os 90 del AVE y que luego lo he vivido recientemente, no tiene nada que ver, es espantoso ese contraste?, dice.

El cambio tambi?n lo notaron los usuarios. El miedo por el movimiento, que no existi? en los 90, apareci? en los ?ltimos a?os. Eli ya no se sent?a tan c?moda como al empezar su andadura. ?Los pasajeros dec?an: “?Madre m?a! ?C?mo se mueve! Esto no era as? antes”. Yo ten?a que poner buena cara y ser profesional, por estar con un uniforme, pero por dentro tambi?n lo pensaba?. ?En general, se ha degradado todo much?simo?, lamenta Eli, quien cree que se necesita inversi?n, tanto en mantenimiento como en personal, para volver a tener trabajadores (y viajeros) felices en la alta velocidad.


Excelencia a bordo en los 90

La desaparecida Espa?a feliz del AVE: “Se ha degradado todo much?simo”

La alta velocidad se estren? en 1992 con una l?nea que iba y ven?a de Madrid a Sevilla. Su inicio estuvo marcado por la puntualidad y caracterizado por un servicio impecable y seguro. “?ramos siete tripulantes por tren; ahora son dos en el AVE… No se puede garantizar la misma seguridad”, dice una azafata de entonces

Unos pasajeros durante el viaje inaugural del AVE, 1992, en el trayecto Madrid-Sevilla.J. M. PastorEFE
Actualizado

Eli form? parte del AVE entre 1995 y 1999, cuando el cuidado y la excelencia hac?an que todo fluyera casi a la perfecci?n en ese constante ir y venir entre Madrid y Sevilla. Con apenas 24 a?os, integr? la tripulaci?n de un servicio que simbolizaba innovaci?n y progreso. ?Es algo que llevo en el coraz?n?, expresa orgullosa al transportarse a aquella ?poca. M?s adelate volvi? a los trenes de alta velocidad. Esa ?ltima vez, la experiencia fue m?s bien decepcionante.

Como muchos empleados y ex empleados del sistema ferroviario nacional, Eli ha pasado una semana emocionalmente dura. Ha seguido las noticias sobre las 45 vidas interrumpidas en la tragedia de Adamuz y la muerte de un maquinista en Barcelona. Eli no es su nombre real: prefiere el anonimato para evitarse inconvenientes en su gremio. Cuenta c?mo era el AVE en los 90 y no puede evitar comparar el pasado con el presente. ?Se supone que con los a?os las cosas tienen que mejorar, no tienen que empeorar?, reflexiona.

La azafata resalta el ?buen ambiente? y la ?ilusi?n? que se respiraba entre el equipo de tripulaci?n y entre los pasajeros, que deb?an recibir un trato excelso. ?Deb?as tener una puntuaci?n ?ptima en todo: una exquisitez en el servicio?. Eli era la t?pica trabajadora feliz, como la mayor?a de sus compa?eros. Siempre con una sonrisa, entusiasmada con empezar su jornada cada d?a y sin nada que reprochar a su empresa o a sus clientes.

No se puede garantizar la misma seguridad en un tren con dos o tres tripulantes que con siete

Azafata del AVE entre 1995 y 1999.

Describe la emoci?n de los usuarios cuando confirmaban por s? mismos que s? pod?an estar en dos horas y media en Sevilla. ?Era algo innovador, nunca hab?amos tenido tanta velocidad y notabas ese respeto?. Pese a la novedad, no hab?a miedo. ?Al contrario. La gente prefer?a viajar en tren por el miedo irracional a volar?. Recuerda tambi?n sus nervios al saber que en su AVE viajaban personalidades importantes. Sirvi?, por ejemplo, al entonces rey Juan Carlos y al entonces pr?ncipe Felipe.

Parad?jicamente, algunos viajeros lamentaban la puntualidad brit?nica con la que los trenes llegaban a cada estaci?n. ?Si alguna vez su AVE llega con m?s de cinco minutos de retraso, le devolvemos el importe total. Aunque dudamos mucho que se vaya a llevar esta alegr?a?, promet?a uno los emblem?ticos anuncios del AVE. Ciertamente, pocas veces ten?a lugar esa felicidad monetaria en los viajeros. ?Era muy inusual que llegara tarde, muy pocas veces lo vimos?, corrobora Eli.

Todo funcionaba como se esperaba, acorde a la calidad de los trenes de alta velocidad. La l?nea de AVE entre Madrid y Sevilla —con paradas en Ciudad Real, Puertollano y C?rdoba— se estren? el 21 de abril de 1992. A lo largo de sus 471,8 km circulaban los primeros trenes de origen franc?s, de 200 m cada uno, con ocho coches y dos cabezas motrices. Aut?nticos titanes de hierro capaces de llevar a 331 viajeros a 300 km/h y de transformar seis o nueve horas de trayecto en s?lo dos horas y media.

Un p?blico aplaude ante la llegada a la estaci?n de Sevilla del primer tren de alta velocidad, proveniente de Madrid, en 1992.Daniel BlancoEFE

Para una de las mayores obras ferroviarias se agruparon m?ltiples esfuerzos, priorizando la seguridad. As? lo recuerda el ingeniero Antonio Mart?n Carrillo, quien fue uno de los encargados de participar en el dise?o del AVE. ?Aunque viniera de Francia, le dimos personalidad propia porque quer?amos que fuera especial, que fuera espa?ol?, explica.

Siento una impotencia terrible por lo que est? pasando por la falta de mantenimiento

Antonio Mart?n Carrillo, ingeniero impulsor del AVE, representante de la Asociaci?n Europea de Ferroviarios y ex directivo de ADIF.

A principios de los 90, Mart?n Carrillo dise?aba aviones en Airbus cuando recibi? la llamada que lo llev? del cielo a la tierra. Lo invitaron a participar en la creaci?n de la alta velocidad espa?ola, un ambicioso proyecto que deb?a estar listo para 1992. ?Trabajamos much?simo. Fue una cosa totalmente innovadora, fue una ilusi?n y un orgullo?, evoca. Por eso, asegura que hoy siente ?una impotencia terrible, rabia y decepci?n con todo lo que est? pasando por la falta de cari?o y de mantenimiento?.

El ministro de Transportes, ?scar Puente, public? el pasado verano un post en X con 10 argumentos con los que intent? demostrar que ?la Espa?a ferroviaria de hoy es infinitamente mejor que la de los 90?. En el ?ltimo punto llegaba a la conclusi?n de que ?lo ?nico que era mejor en los 90 respecto de hoy era la ratio de puntualidad?, pero que en estos a?os hubo un avance en otros aspectos como ?precio, accesibilidad, extensi?n de la red, tiempos de desplazamiento y n?mero de viajeros?.

La tripulaci?n, garante de la seguridad

Sin embargo, Eli percibe otro retroceso, motivado por la reducci?n de personal a bordo. ??ramos siete tripulantes por tren; ahora son dos o tres en el AVE… No se puede garantizar la misma seguridad?, se?ala. Insiste en que la funci?n principal de la tripulaci?n no es el servicio comercial, sino precisamente la seguridad. ?Para eso se cre? la tripulaci?n?, subraya. ?Si luego hay tiempo, se sirve una Coca-Cola, pero eso es secundario?.

Adem?s de repercutir en la seguridad, Eli indica que una menguada tripulaci?n afecta a su vez en el servicio general, que ya no pueden ser ?tan personalizado? como lo era en los 90 y principios de siglo. ?Por mucho que un tripulante sea impecable y tenga una predisposici?n a tener un servicio a bordo de 10, es imposible hacerlo en tan poco tiempo y con paradas intermedias donde tienes que asistir a pasajeros que suben y bajan?. ?La excelencia del servicio a bordo ha decrecido, pero no por la profesionalidad de los tripulantes, sino porque s?lo dos o tres no dan abasto?, justifica.

Para saber m?s

En 1999, Eli se alej? del mundo ferroviario, pero el destino la llev? de nuevo a los trenes hace un par de a?os. ?Cuando volv? dije: “?Qu? es esto? Esto no es lo que yo viv?”?, reconoce. Aparte de menos tripulantes, se encontr? con menos estabilidad. ?El movimiento que yo he vivido en los a?os 90 del AVE y que luego lo he vivido recientemente, no tiene nada que ver, es espantoso ese contraste?, dice.

El cambio tambi?n lo notaron los usuarios. El miedo por el movimiento, que no existi? en los 90, apareci? en los ?ltimos a?os. Eli ya no se sent?a tan c?moda como al empezar su andadura. ?Los pasajeros dec?an: “?Madre m?a! ?C?mo se mueve! Esto no era as? antes”. Yo ten?a que poner buena cara y ser profesional, por estar con un uniforme, pero por dentro tambi?n lo pensaba?. ?En general, se ha degradado todo much?simo?, lamenta Eli, quien cree que se necesita inversi?n, tanto en mantenimiento como en personal, para volver a tener trabajadores (y viajeros) felices en la alta velocidad.


Actualizado

Eli form? parte del AVE entre 1995 y 1999, cuando el cuidado y la excelencia hac?an que todo fluyera casi a la perfecci?n en ese constante ir y venir entre Madrid y Sevilla. Con apenas 24 a?os, integr? la tripulaci?n de un servicio que simbolizaba innovaci?n y progreso. ?Es algo que llevo en el coraz?n?, expresa orgullosa al transportarse a aquella ?poca. M?s adelate volvi? a los trenes de alta velocidad. Esa ?ltima vez, la experiencia fue m?s bien decepcionante.

Como muchos empleados y ex empleados del sistema ferroviario nacional, Eli ha pasado una semana emocionalmente dura. Ha seguido las noticias sobre las 45 vidas interrumpidas en la tragedia de Adamuz y la muerte de un maquinista en Barcelona. Eli no es su nombre real: prefiere el anonimato para evitarse inconvenientes en su gremio. Cuenta c?mo era el AVE en los 90 y no puede evitar comparar el pasado con el presente. ?Se supone que con los a?os las cosas tienen que mejorar, no tienen que empeorar?, reflexiona.

La azafata resalta el ?buen ambiente? y la ?ilusi?n? que se respiraba entre el equipo de tripulaci?n y entre los pasajeros, que deb?an recibir un trato excelso. ?Deb?as tener una puntuaci?n ?ptima en todo: una exquisitez en el servicio?. Eli era la t?pica trabajadora feliz, como la mayor?a de sus compa?eros. Siempre con una sonrisa, entusiasmada con empezar su jornada cada d?a y sin nada que reprochar a su empresa o a sus clientes.

No se puede garantizar la misma seguridad en un tren con dos o tres tripulantes que con siete

Azafata del AVE entre 1995 y 1999.

Describe la emoci?n de los usuarios cuando confirmaban por s? mismos que s? pod?an estar en dos horas y media en Sevilla. ?Era algo innovador, nunca hab?amos tenido tanta velocidad y notabas ese respeto?. Pese a la novedad, no hab?a miedo. ?Al contrario. La gente prefer?a viajar en tren por el miedo irracional a volar?. Recuerda tambi?n sus nervios al saber que en su AVE viajaban personalidades importantes. Sirvi?, por ejemplo, al entonces rey Juan Carlos y al entonces pr?ncipe Felipe.

Parad?jicamente, algunos viajeros lamentaban la puntualidad brit?nica con la que los trenes llegaban a cada estaci?n. ?Si alguna vez su AVE llega con m?s de cinco minutos de retraso, le devolvemos el importe total. Aunque dudamos mucho que se vaya a llevar esta alegr?a?, promet?a uno los emblem?ticos anuncios del AVE. Ciertamente, pocas veces ten?a lugar esa felicidad monetaria en los viajeros. ?Era muy inusual que llegara tarde, muy pocas veces lo vimos?, corrobora Eli.

Todo funcionaba como se esperaba, acorde a la calidad de los trenes de alta velocidad. La l?nea de AVE entre Madrid y Sevilla —con paradas en Ciudad Real, Puertollano y C?rdoba— se estren? el 21 de abril de 1992. A lo largo de sus 471,8 km circulaban los primeros trenes de origen franc?s, de 200 m cada uno, con ocho coches y dos cabezas motrices. Aut?nticos titanes de hierro capaces de llevar a 331 viajeros a 300 km/h y de transformar seis o nueve horas de trayecto en s?lo dos horas y media.

Un p?blico aplaude ante la llegada a la estaci?n de Sevilla del primer tren de alta velocidad, proveniente de Madrid, en 1992.Daniel BlancoEFE

Para una de las mayores obras ferroviarias se agruparon m?ltiples esfuerzos, priorizando la seguridad. As? lo recuerda el ingeniero Antonio Mart?n Carrillo, quien fue uno de los encargados de participar en el dise?o del AVE. ?Aunque viniera de Francia, le dimos personalidad propia porque quer?amos que fuera especial, que fuera espa?ol?, explica.

Siento una impotencia terrible por lo que est? pasando por la falta de mantenimiento

Antonio Mart?n Carrillo, ingeniero impulsor del AVE, representante de la Asociaci?n Europea de Ferroviarios y ex directivo de ADIF.

A principios de los 90, Mart?n Carrillo dise?aba aviones en Airbus cuando recibi? la llamada que lo llev? del cielo a la tierra. Lo invitaron a participar en la creaci?n de la alta velocidad espa?ola, un ambicioso proyecto que deb?a estar listo para 1992. ?Trabajamos much?simo. Fue una cosa totalmente innovadora, fue una ilusi?n y un orgullo?, evoca. Por eso, asegura que hoy siente ?una impotencia terrible, rabia y decepci?n con todo lo que est? pasando por la falta de cari?o y de mantenimiento?.

El ministro de Transportes, ?scar Puente, public? el pasado verano un post en X con 10 argumentos con los que intent? demostrar que ?la Espa?a ferroviaria de hoy es infinitamente mejor que la de los 90?. En el ?ltimo punto llegaba a la conclusi?n de que ?lo ?nico que era mejor en los 90 respecto de hoy era la ratio de puntualidad?, pero que en estos a?os hubo un avance en otros aspectos como ?precio, accesibilidad, extensi?n de la red, tiempos de desplazamiento y n?mero de viajeros?.

La tripulaci?n, garante de la seguridad

Sin embargo, Eli percibe otro retroceso, motivado por la reducci?n de personal a bordo. ??ramos siete tripulantes por tren; ahora son dos o tres en el AVE… No se puede garantizar la misma seguridad?, se?ala. Insiste en que la funci?n principal de la tripulaci?n no es el servicio comercial, sino precisamente la seguridad. ?Para eso se cre? la tripulaci?n?, subraya. ?Si luego hay tiempo, se sirve una Coca-Cola, pero eso es secundario?.

Adem?s de repercutir en la seguridad, Eli indica que una menguada tripulaci?n afecta a su vez en el servicio general, que ya no pueden ser ?tan personalizado? como lo era en los 90 y principios de siglo. ?Por mucho que un tripulante sea impecable y tenga una predisposici?n a tener un servicio a bordo de 10, es imposible hacerlo en tan poco tiempo y con paradas intermedias donde tienes que asistir a pasajeros que suben y bajan?. ?La excelencia del servicio a bordo ha decrecido, pero no por la profesionalidad de los tripulantes, sino porque s?lo dos o tres no dan abasto?, justifica.

Para saber m?s

En 1999, Eli se alej? del mundo ferroviario, pero el destino la llev? de nuevo a los trenes hace un par de a?os. ?Cuando volv? dije: “?Qu? es esto? Esto no es lo que yo viv?”?, reconoce. Aparte de menos tripulantes, se encontr? con menos estabilidad. ?El movimiento que yo he vivido en los a?os 90 del AVE y que luego lo he vivido recientemente, no tiene nada que ver, es espantoso ese contraste?, dice.

El cambio tambi?n lo notaron los usuarios. El miedo por el movimiento, que no existi? en los 90, apareci? en los ?ltimos a?os. Eli ya no se sent?a tan c?moda como al empezar su andadura. ?Los pasajeros dec?an: “?Madre m?a! ?C?mo se mueve! Esto no era as? antes”. Yo ten?a que poner buena cara y ser profesional, por estar con un uniforme, pero por dentro tambi?n lo pensaba?. ?En general, se ha degradado todo much?simo?, lamenta Eli, quien cree que se necesita inversi?n, tanto en mantenimiento como en personal, para volver a tener trabajadores (y viajeros) felices en la alta velocidad.


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cataclucs

Pues normal. El espa?ol es ciudadano de tercera clase. Lo primero son los inmigrantes. Lo segundo, el turista. Las sobras, para el pardillo celt?bero.

Source URL: https://www.elmundo.es/cronica/2026/01/28/6973661121efa05a4c8b45c3.html


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