Sánchez se va dos semanas de vacaciones de Navidad pagadas por todos los españoles

El presidente se ausentará del 23 de diciembre al 7 de enero mientras el Gobierno afronta escándalos, tensiones internas y una creciente desafección social.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adelantó la presentación de su balance anual para iniciar dos semanas de vacaciones navideñas, del 23 de diciembre al 7 de enero, en un momento especialmente delicado para la estabilidad política e institucional de España.
Según fuentes de Moncloa, el jefe del Ejecutivo tiene previsto desplazarse a Lanzarote y Aragón, además de realizar estancias en Doñana y Quintos, mientras el país afronta una acumulación de frentes abiertos que van desde investigaciones judiciales y crisis parlamentarias hasta una creciente contestación social.
Un gesto cuestionado en plena crisis de credibilidad
El adelanto del balance gubernamental —presentado bajo el lema de cumplimiento y estabilidad— ha sido interpretado por la oposición y por amplios sectores de la opinión pública como una maniobra para despejar la agenda institucional antes de desaparecer del foco político durante unas fechas clave.
Todo ello se produce cuando el Gobierno se enfrenta a:
- Escándalos judiciales y mediáticos que afectan a su entorno
- Dependencia parlamentaria extrema de socios nacionalistas
- Desgaste de la imagen internacional
- Desconfianza creciente de amplias capas sociales
En este contexto, la prolongada ausencia del presidente refuerza la percepción de desconexión entre el Ejecutivo y la realidad política del país.
Vacaciones largas, Gobierno en minoría
La decisión de Sánchez contrasta con la fragilidad parlamentaria del Ejecutivo, sostenido por una mayoría heterogénea y sometido a tensiones constantes. Desde distintos sectores se subraya que España entra en el periodo navideño sin estabilidad política, con debates clave pendientes y una legislatura marcada por concesiones polémicas.
Mientras tanto, el presidente opta por un paréntesis personal prolongado, dejando en manos de su equipo la gestión de una agenda marcada por:
- El conflicto territorial
- La presión judicial y mediática
- El deterioro del clima político
Críticas por falta de ejemplaridad
Las críticas no se centran únicamente en el derecho legítimo al descanso, sino en el momento elegido. En plena crisis institucional, el adelanto del balance y la salida del presidente han sido calificados como un gesto de escasa ejemplaridad política.
Analistas subrayan que la figura del presidente debería reforzar su presencia y liderazgo en momentos de incertidumbre, en lugar de replegarse en una agenda privada que transmite sensación de normalidad artificial.
Un país en pausa… solo en apariencia
Aunque el calendario marque vacaciones, los problemas del país no se detienen. La situación económica, la inseguridad jurídica, el debate migratorio y la tensión territorial continúan activos, mientras el Gobierno intenta imponer un relato de estabilidad que choca con la percepción social.
La ausencia prolongada del presidente no hará desaparecer los problemas, pero sí puede agravar la sensación de distancia entre el poder y los ciudadanos.
Balance adelantado, responsabilidades aplazadas
El adelanto del balance anual permite a Pedro Sánchez cerrar políticamente el año sin responder a fondo a los principales escándalos y críticas que se han acumulado en los últimos meses. Para muchos, más que un cierre de ejercicio, se trata de un punto y aparte estratégico.
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