Uno de los asesores de Napoleón advirtió sobre lo que podía pasar si invadían España: “…el carácter de los españoles es noble y generoso, aunque tiende a la ferocidad. No tolerarán ser tratados como nación conquistada; desesperados, serán capaces de los mayores excesos de entrega y valor.”
Y así fue. Napoleón calculaba que la conquista de España no le supondría más de 12.000 bajas, pero la realidad es que al final los huesos de 180.000 franceses quedaron blanqueándose bajo el sol de las tierras hispanas.
Y esto ocurrió porque, en buena parte, la guerra se hizo cosa del pueblo, o quizá el pueblo hizo la guerra cosa suya. Como muy bien lo describió un soldado francés en una carta a su familia: “…pensaríamos que España está desierta si no fuera porque nos disparan constantemente desde todas partes…»
Sobre el carácter actual de los españoles, sería bueno conocer lo que opinaba en 2010, el embajador francés en España, Bruno Delaye: «Hay dos cosas que me gustan mucho del carácter español: el aguante, ‘aguantar’ es una palabra que no se traduce fácilmente al francés y que tiene que ver con esa capacidad de resistencia española que, en los momentos duros, dan la cara; y el famoso ‘no pasa nada’, que no es fatalismo, es ‘voy a ser más fuerte que la mala suerte que me afecta en este momento’.»
Tal vez el mayor problema de los españoles es que no somos una raza de medias tintas. Así somos capaces de aguantar en silencio más que otros pueblos, hasta que cae la gota que colma el vaso y entonces no solo estallamos, sino que, desgraciadamente, nos pasamos.
Por poner un ejemplo: Una olla a presión, en el momento en que la presión sube demasiado, silva (chilla) escandalosamente mientras el vapor (mala leche) sobrante escapa por la válvula de seguridad. Pues bien, el pueblo español es una olla a presión sin válvula de seguridad, que permanece en prolongado silencio hasta que estalla sin avisar cuando menos se espera.
Que nadie confunda con tibieza, el silencio del pueblo español. Baste recordar que no hay mayor silencio que el de la boca del cañón antes de ser disparado.
Los gritos de PSHJDP, que se oyen por todo el territorio patrio, no son más que el indicativo de que la olla a presión comienza a tener grietas, y está a punto de estallar en las narices del Gran Hermano, y su banda,
Source URL: https://www.periodistadigital.com/politica/opinion/columnistas/20251213/ay-teme-ira-pueblo-llano-noticia-689405162702/
