Luis?Tosar: “Las concesiones que se hicieron en la Transici?n nos est?n pasando factura ahora”

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Luis?Tosar: “Las concesiones que se hicieron en la Transici?n nos est?n pasando factura ahora”

El actor, que se prepara para presentar la ceremonia de los Goya, acaba de estrenar Golpes, una pel?cula que bucea en asuntos tales como la Transici?n, la memoria, la herencia de los padres y lo quinqui

El actor Luis Tosar.Alberto Di LolliMUNDO
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Luis Tosar (Xust?s-Cospeito, Lugo, 1971) no es tanto un actor, que tambi?n, como una forma de medir el tiempo o, aunque la expresi?n resulte manoseada, hasta un estado mental. ?Cu?ntos tosares son necesarios para una vida entera? La vida pasa, pero ?l siempre est? ah?. Tosar es a la vez testigo de lo que ocurre y aviso de los peligros que nos acechan. Forma parte del pasado de cada espectador y algo nos dice que, en el futuro, cuando todas y cada una de nuestras esperanzas hayan claudicado ante la realidad (o la vejez), ?l seguir? mir?ndonos desde la pantalla. ?Cu?ntos tosares han pasado desde Malamadre, el preso con voz de l?tigo de Celda 211? ?Y desde Los lunes al sol? ?Y cu?nto hemos sufrido desde Te doy mis ojos? ?Cu?ntos tosares, dec?amos, forman una vida entera? Ahora acaba de estrenar Golpes, de Rafa Cobos. En ella da vida a un hijo enfrentado a un hermano que lucha por recuperar la memoria del padre. Se trata de una pel?cula que piensa la Transici?n y desde ella reformula las claves de la memoria de todos a contar desde el momento en el que quiz? empez? todo (es decir, la Guerra Civil). ?Cu?ntos tosares han pasado desde 1936? ?Y desde el inicio de la democracia? Sea como sea, y para que no quede duda de su omnipotencia, que tambi?n es omnipresencia, pronto le veremos presentar los Premios Goya, unos premios que le han condecorado hasta en tres ocasiones. Tosar y el tiempo.

Entre tanta discusi?n y homenaje de la Transici?n a 50 a?os de la muerte del dictador, ?qu? significa la transici?n para usted?
Vamos a ver, yo ten?a 11 a?os cuando el 23 F…
?Y c?mo lo recuerda?
Recuerdo perfectamente la tensi?n en casa. Lo tengo bastante presente. Aquello fue, por as? decirlo, el primer momento de conciencia pol?tica para m?. Ten?a claro, sin saber exactamente por qu?, que lo que suced?a era importante. Suced?a en el parlamento que era un lugar que hab?a visto alguna vez en la tele. Insisto ten?a 11 a?os. Pero el miedo de mis padres es inolvidable. Todo el mundo estaba muy pendiente de la tele y de la radio. Era consciente de que pasaba algo y, aunque no lo entend?a muy bien, algo me dec?a que las consecuencias pod?an ser terribles. Tengo la imagen de ver a la Guardia Civil y a la gente armada. Y entonces pocas bromas con la Guardia Civil, que nada ten?a que ver con la de hoy… Y luego recuerdo los chistes que se hicieron, que eran todos mal?simos.
?Chistes?
S?, los chistes a veces dan una idea de la gravedad de una cosa. Ten?a un t?o, mi t?o C?sar, con una peque?a empresa de construcci?n y uno de los chistes era muy del gremio. Iban unos obreros al Congreso a arreglar el tejado despu?s de los balazos y preguntaban: “?Qu? ponemos? ?Tejas?”. Y por lo de tejero les dec?an: “Tejas no, uralita”.
Es malo, s?…
De hecho, cuando me lo contaron, no entend?a ni el chiste.
La pregunta inicial era por la Transici?n.
Imagino que lo que ocurre es que durante mucho tiempo ha habido un consenso muy claro que se rompi? con el 15-M. Fue entonces cuando muchas cosas salieron a la luz. En realidad, la idea de la transici?n es un ejemplo de lo que ha pasado siempre con la educaci?n en este pa?s. Nos han adoctrinado mucho y siempre se han mantenido acuerdos de la manera m?s prudente posible para que las cosas no se rompan. Hay una alergia a la cr?tica. Con el tiempo te das cuenta de que s?, efectivamente, era un momento muy dif?cil y se tuvieron que hacer muchas concesiones para que el pa?s avanzara. El problema es que las concesiones que se hicieron entonces nos est?n pasando factura ahora. La polarizaci?n que vivimos en este momento es una consecuencia de aquello. Es como si nos autoconvenci?ramos de que para acceder a un bien mayor hay que hacer muchos sacrificios. El problema es que, una vez hechos los sacrificios, el bien mayor prometido nunca llega. En resumen, este pa?s sigue fracturado y hay heridas que la Transici?n no cur? pese a lo que nos contaron y que no logramos curar a?n hoy.

“M?s que hablar de masculinidad, hay que hablar de feminismo… Pero tampoco podemos los hombres ponernos a dar lecciones de esto”

La pel?cula, de hecho, discute la idea de que el tiempo lo cura todo…
Efectivamente. Es falso que aquello de lo que no se habla desparece. El silencio solo empeora todo. Y s?, no es verdad que el tiempo cure nada. En Golpes, los dos hermanos se enfrentan por precisamente esto. Uno quiere desenterrar al padre asesinado en la Guerra Civil y mi personaje es de los que piensa que mejor no remover nada. Este ?ltimo (es decir, yo) se acopla al sistema, se hace polic?a y aparentemente se convence de que le va bien. Pero no es as?, la crisis en la que vive le puede. Es buena met?fora de lo que pasa. Y luego est? esa incapacidad, especialmente grave en el caso de los hombres, de expresar lo que sienten.
Hace poco, David Ucl?s, el autor de La pen?nsula de las casa vac?as, dec?a que si no se sacaba a la gente de las cunetas que lo que habr?a que hacer es convertir las cunetas en lugares sagrados…
Es algo que no llego a entender del todo. Ese empe?o por impedir que se haga algo que no parece tan complicado. Adem?s, es humanitario. Lo que exhumar los restos de familiares es algo que tiene que ver con la humanidad y con la convivencia arm?nica. Y costar?a tan poco. No digo que nadie tenga que renunciar a su ideolog?a. Es simplemente convivir con un poco de paz. ?Qu? cuesta sacar a la gene de las cunetas y enterrarla dignamente para que los familiares puedan vivir tranquilos?
Volviendo a lo que comentaba antes de la generaci?n de su padre, en alguna ocasi?n han comentado que su personaje le hace pensar en, precisamente, su padre y hasta que le sorprendi? verse convertido en ?l en la pel?cula…
S?, es como si todos huy?ramos de lo que representa nuestro padre y al final acabamos siendo ?l. Hab?a algo de mi padre que nos pon?a muy nerviosos a mi madre y a m?: el silencio. Y es curioso porque con el paso del tiempo t? tambi?n te vas acercando ah?. Y lucho contra eso. Mi padre sufri? mucho por no poder verbalizar lo que le pasaba. Y no era consciente. No sab?a c?mo hacerlo. Le hab?an educado en eso, en trag?rselo todo, en callar.
?Esta conversaci?n la ha tenido con su padre?
No. Precisamente por lo que hablamos. Mi padre no es una persona para nada acostumbrada a hablar en general.
?Habr?a que completar quiz? una segunda transici?n para desarmar a la masculinidad de todos sus h?bitos heredados?
M?s que pensar tanto en t?rminos de masculinidad, lo que hay que hacer es pensar en t?rminos de feminismo. Lo que ocurre es que lo que tampoco podemos permitirnos los hombres es ponernos ahora a dar lecciones de feminismo. Hemos sido nos privilegiados desde el principio de la historia y ahora parece que nos arrogamos la lucha feminista. Lo que hay que hacer b?sicamente es acompa?ar y luchar por quitarnos las remoras de encima.
Empezaba hablando del ni?o Tosar que con 11 a?os vivi? el 23-F. Golpes reconstruye el imaginario del cine quinqui que tiene que ver con ese tiempo. ?C?mo fue de quinqui el ni?o Tosar?
Tengo claro que mi imaginaci?n naci? y creci? en la calle donde viv?amos todo el rato. La calle de mi infancia era un mundo de fantas?a absoluta. Viv?amos en un barrio que estaba en construcci?n y que se formaba delante de los ojos. A nuestra alrededor hab?a descampados y f?bricas abandonadas que eran casi como castillos para nosotros. Recuerdo que en una de esas f?bricas nos detuvo una vez la polic?a. Era la ?poca del breakdance y nos junt?bamos en el cuarto piso de lo que hab?a sido una f?brica de chorizos. Una f?brica de chorizos, cuidado, cuyo gerente hab?a sido el padre de Paloma San Basilio. Para nosotros aquello era Nueva York. Un d?a est?bamos a lo nuestro y, de repente, escuchamos un grito. “?Alto ah?!”. Empezamos a correr y, de repente, escuchamos un disparo. Hac?a eco en el edificio vac?o. Nos cambi? la cara completamente. Tendr?amos 12 a?os. Luego nos explicaron que buscaban a unos ladrones. Pero el susto ya no nos los quitaba nadie. Este es un poco mi pasado quinqui.
?Sigue teniendo contacto con sus colegas de breakdance?
A alguno veo de vez en cuando. Siguen viviendo por all?.
Cambiando de tema. Seg?n la p?gina web de cine IMDB, ha trabajado en 130 t?tulos. Le faltan 30 para alcanzar a, por ejemplo, Jos? Sacrist?n. ?Le han dicho que trabaja demasiado?
Tengo mucho tiempo libre y me paso meses sin trabajar (La representante pasa por ah? y se r?e).
Ella no le cree.
En muchas de esas pel?culas apenas salgo dos minutos. Se trata de tener una buena agenda para que quepa mucho sin renunciar a tener tiempo libre.

“Los Goya del No a la Guerra siguen siendo testimonio contra un Gobierno que minti?”

?Qu? significa presentar los Goya despu?s de ganar tres y haber sido nominado 11 veces?
Digamos que tengo un marcado sentido de pertenencia a las cosas. Siento que todos tenemos que implicarnos. Pertenezco a la industria del cine y soy miembro de la Academia. He entregado alg?n Goya y he actuado en la gala un par de veces. Tengo la sensaci?n de que tengo que aportar algo. Y adem?s tengo mucho aprecio a Fernando M?ndez-Leite.
?Sabe que al d?a siguiente de la ceremonia le van a fre?r?
Da igual. Uno tiene que saber que haga lo que haga en este pa?s va a ser criticado.
?Cu?l de todas las galas en las que ha participado recuerda con m?s cari?o?
Sin duda, la del No a la Guerra.
?Por qu?? adem?s de por lo obvio.
Bueno, uno puede pensar lo que quiera, pero fue muy fuerte lo que estaba pasando. Y no conviene olvidarlo. Aquella gala fue y sigue siendo un testimonio contra un Gobierno que minti?. Hacerte part?cipe de una guerra que no tiene ninguna raz?n de ser, no creo que sea para pasarlo por alto.

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