{"id":1096355,"date":"2025-12-16T00:00:00","date_gmt":"2025-12-15T21:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/analyse.optim.biz\/?p=1096355"},"modified":"2025-12-16T00:00:00","modified_gmt":"2025-12-15T21:00:00","slug":"carmelo-alvarez-fernandez-de-gamarra-distopia-espana-2075-manual-de-eutanasia-periodista-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/analyse.optim.biz\/?p=1096355","title":{"rendered":"Carmelo \u00c1lvarez Fernandez de Gamarra: &#8220;Distop\u00eda: Espa\u00f1a 2075 \/ Manual de Eutanasia&#8221; &#8211; Periodista Digital"},"content":{"rendered":"<div class=\"m4p-post-content\">\n<p><span class=\"m4p-capitular\">A<\/span>ntes de entrar en la novela de terror, conviene recordar que no partimos de cero. Hoy, en la Espa\u00f1a real, la eutanasia se vende como \u201ccompasi\u00f3n\u201d, \u201cautonom\u00eda\u201d y \u201cmuerte digna\u201d. Pero los hechos son un poco menos po\u00e9ticos: hay casos en el mundo de personas con demencia eutanasiadas mientras se resist\u00edan f\u00edsicamente; juicios en pa\u00edses pioneros porque se aplic\u00f3 la eutanasia sin cumplir ni de lejos los requisitos; enfermos de salud mental que pasan del diagn\u00f3stico a la inyecci\u00f3n letal sin haber agotado tratamientos; discapacitados y veteranos de guerra a los que, en lugar de mejorar las ayudas, se les sugiere educadamente la \u201copci\u00f3n\u201d de ponerse fin. Eso ya est\u00e1 pasando.<\/p>\n<p>Los esc\u00e1ndalos que hoy se consideran \u201cexcesos aislados\u201d tienen un patr\u00f3n muy claro: la pendiente siempre es hacia abajo. Los criterios se ampl\u00edan, las garant\u00edas se relativizan, la presi\u00f3n econ\u00f3mica aumenta y la idea de que hay vidas \u201cdemasiado costosas\u201d, \u201cdemasiado fr\u00e1giles\u201d o \u201cdemasiado problem\u00e1ticas\u201d va calando en la cultura. Donde ayer eran \u201ccasos extremos\u201d y \u201csolo terminales\u201d, hoy ya es depresi\u00f3n cr\u00f3nica, soledad, pobreza, desgaste. Y donde se prometi\u00f3 un \u201c\u00faltimo recurso excepcional\u201d, la pr\u00e1ctica se convierte, poco a poco, en un servicio m\u00e1s del cat\u00e1logo sanitario.<\/p>\n<p>Con ese punto de partida, ahora s\u00ed, demos un salto de cincuenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Un d\u00eda normal en 2075. Es 15 de marzo de 2075. Recibes en tu buz\u00f3n electr\u00f3nico la notificaci\u00f3n rutinaria del Sistema Nacional de Salud (Salud, que iron\u00eda,): \u201cTiene disponible su Evaluaci\u00f3n de Continuidad Vital\u201d. No suena amenazador; al contrario, el mensaje viene acompa\u00f1ado de un v\u00eddeo amable, con m\u00fasica suave y parejas mayores cogidas de la mano. Te agradecen \u201ctoda una vida de contribuci\u00f3n\u201d y te invitan a reflexionar, con madurez, sobre si deseas seguir recibiendo tratamientos intensivos o prefieres acogerte al \u201cPrograma de Transici\u00f3n Serenidad\u201d.<\/p>\n<p>El Programa de Transici\u00f3n Serenidad es la joya de la corona del Gobierno. Ha permitido (seg\u00fan los anuncios oficiales) reducir el gasto sanitario en un 30%, asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones, liberar camas hospitalarias y \u201cgarantizar que nadie muera en soledad ni con sufrimientos innecesarios\u201d. La palabra \u201ceutanasia\u201d casi ha desaparecido del vocabulario. Ahora se llama \u201calta terap\u00e9utica definitiva\u201d, \u201cacto de autodeterminaci\u00f3n solidaria\u201d o \u201ccierre vital responsable\u201d.<\/p>\n<p>A los 75 a\u00f1os, todo ciudadano recibe su primera invitaci\u00f3n formal. A partir de los 80, la carta ya incluye una recomendaci\u00f3n \u201cbasada en algoritmos de justicia sanitaria\u201d: si tu perfil de ingresos, dependencia y pron\u00f3stico supera cierto umbral de coste, el sistema te felicita por tener la posibilidad de \u201ctransformar tu \u00faltimo gesto en un legado de generosidad hacia las nuevas generaciones\u201d.<\/p>\n<p>En teor\u00eda, nada es obligatorio. En la pr\u00e1ctica, todo empuja en la misma direcci\u00f3n. El m\u00e9dico de cabecera (agotado, mal pagado y entrenado durante a\u00f1os en \u201cevitar encarnizamientos\u201d) sugiere que no tiene sentido \u201cprolongar lo inevitable\u201d. El trabajador social, entre l\u00edneas, te recuerda que tu pensi\u00f3n apenas cubre los cuidados que necesitas. Tus hijos, con jornadas laborales interminables y sueldos precarios, te quieren, s\u00ed, pero tambi\u00e9n suspiran de alivio cuando oyen frases como \u201cno ser\u00e9 una carga para vosotros\u201d. El mensaje cultural es n\u00edtido: el buen padre, la buena madre, es la que se quita de en medio a tiempo.<\/p>\n<p>En este 2075, el mapa de la eutanasia se ha extendido casi por todo el planeta. Lo que empez\u00f3 con ancianos enfermos se ha ampliado a: Personas con discapacidad consideradas \u201cirreversibles\u201d, Pacientes con enfermedades mentales que \u201cno responden\u201d a tratamientos est\u00e1ndar, Mayores que viven solos y declaran sentirse \u201ccansados de vivir\u201d y Ciudadanos con deudas impagables que aceptan la eutanasia a cambio de condonar todo a sus herederos.<\/p>\n<p>Los formularios son elegantes. Las cl\u00ednicas (p\u00fablicas o concertadas) tienen nombres de spa: \u201cHorizonte\u201d, \u201cAlba Serena\u201d, \u201cCasa del \u00daltimo Descanso\u201d. Hay incluso paquetes tur\u00edsticos: morir frente al mar, con copa de vino ecol\u00f3gico y playlist personalizada. Las campa\u00f1as institucionales hablan de \u201clibertad hasta el final\u201d y muestran historias conmovedoras de personas que \u201cdecidieron irse con dignidad evitando sufrimientos a los suyos\u201d.<\/p>\n<p>Lo que no sale en los anuncios son los otros datos: las estad\u00edsticas de personas que aceptaron la eutanasia justo despu\u00e9s de perder ayudas, de recibir un diagn\u00f3stico precipitado o de una crisis econ\u00f3mica brutal. Tampoco se habla de los familiares que confiesan, en voz baja, que sintieron una mezcla de alivio econ\u00f3mico y culpa insoportable. Ni de los m\u00e9dicos que, tras a\u00f1os de \u201cprocedimientos de transici\u00f3n\u201d, empiezan a ver a sus pacientes como dossiers costosos m\u00e1s que como biograf\u00edas \u00fanicas.<\/p>\n<p>A estas alturas, la idea de que la eutanasia pueda servir como herramienta de control poblacional ha dejado de sonar conspiranoica. No hace falta un dictador vociferante. Basta con una suma de factores: sistemas de salud colapsados, poblaci\u00f3n envejecida, recursos limitados, algoritmos que priorizan la eficiencia por encima de la dignidad.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas de \u201csostenibilidad demogr\u00e1fica\u201d incluyen, junto a discursos sobre energ\u00edas verdes y consumo responsable, un cap\u00edtulo discreto pero muy efectivo: promover activamente la salida \u201cdigna\u201d de quienes ya \u201chan completado su ciclo vital\u201d. Nadie obliga a nadie, se insiste. Simplemente se \u201cacompa\u00f1a\u201d a las personas vulnerables a tomar la decisi\u00f3n \u201ccorrecta\u201d. Las campa\u00f1as recuerdan que \u201cdejar ir tambi\u00e9n es amar\u201d y que aferrarse a la vida \u201ca cualquier precio\u201d es casi un ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>Mientras tanto, los ni\u00f1os no nacidos de generaciones anteriores (los descartados por aborto con la misma l\u00f3gica utilitarista) ya no est\u00e1n para protestar. La cultura que aprendi\u00f3 a seleccionar qu\u00e9 vidas merec\u00edan ver la luz del sol no tuvo grandes dificultades en pasar a decidir qu\u00e9 vidas merecen seguir bajo ese sol y cu\u00e1les no.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s inquietante de esta distop\u00eda no es la tecnolog\u00eda ni las leyes, sino la costumbre. Al cabo de d\u00e9cadas de discursos, series, reportajes y testimonios emotivos, la eutanasia masiva se ha convertido en paisaje. El vecino que \u201cse fue por Serenidad\u201d es comentado con una mezcla de admiraci\u00f3n y envidia: \u201cqu\u00e9 valiente, qu\u00e9 generoso, qu\u00e9 detalle con sus hijos\u201d.<\/p>\n<p>Quien se resiste empieza a ser visto como raro, como obstinado, como casi antisocial. Los ancianos que quieren agotar hasta el \u00faltimo minuto de vida son descritos como \u201caferrados\u201d, \u201cirracionales\u201d, \u201cconsumidores de recursos\u201d. Y cualquier movimiento que siga hablando del valor intr\u00ednseco de la vida, de acompa\u00f1ar hasta el final sin matar, es caricaturizado como fan\u00e1tico, cruel o medieval.<\/p>\n<p>Al final, la pregunta decisiva no es si esta distop\u00eda es posible t\u00e9cnicamente. Lo es. La pregunta es si \u00bfser\u00edamos capaces de reconocerla cuando ya estuvi\u00e9ramos dentro?. Porque llevamos a\u00f1os caminando en esa direcci\u00f3n, siempre convencidos de que \u201cs\u00f3lo es un peque\u00f1o paso m\u00e1s\u201d, \u201cs\u00f3lo casos extremos\u201d, \u201cs\u00f3lo por compasi\u00f3n\u201d. Hasta que un d\u00eda descubrimos que la compasi\u00f3n se ha convertido en el argumento perfecto para deshacerse, de forma limpia y legal, de los m\u00e1s fr\u00e1giles.<\/p>\n<p>Tal vez en 2075 alguien mire hacia atr\u00e1s y se pregunte c\u00f3mo fue posible. La respuesta, si somos sinceros, ser\u00e1 muy sencilla: no lleg\u00f3 de golpe. Lleg\u00f3 envuelta en palabras bonitas, en leyes pulcras, en estad\u00edsticas favorables y en una idea muy seductora: que hay vidas que ya no merecen ser vividas (\u201cLebensunwertes Leben\u201d, \u00bfles suena?). El resto fue cuesti\u00f3n de h\u00e1bito.<\/p>\n<p>\u00bfDISTOP\u00cdA?, YA VEREMOS\u2026<\/p>\n<\/div>\n<p> Source URL: https:\/\/www.periodistadigital.com\/politica\/opinion\/columnistas\/20251216\/carmelo-alvarez-fernandez-gamarra-distopia-espana-2075-manual-eutanasia-noticia-689405163641\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de entrar en la novela de terror, conviene recordar que no partimos de cero. Hoy, en la Espa\u00f1a real, la eutanasia se vende como \u201ccompasi\u00f3n\u201d, \u201cautonom\u00eda\u201d y \u201cmuerte digna\u201d. 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