En la sede de la empresa concebida por Paco Salazar, en la segunda planta de un edificio de la lujosa calle Lisboa de Madrid, entre Ferraz y Rosales, no hay ni rastro de actividad. A Salazar, uno de los hombres del presidente, el ?ltimo ca?do en desgracia por asuntos de bragueta, o mejor dicho, de presunto acoso, se le ha visto alguna vez entrando en la oficina de alquiler, pero poco m?s. Si alguien quisiera poner en marcha un negocio clandestino, casi fantasma, destinado a pasar inadvertido ante clientes normales, tendr?a que hacer exactamente lo que ha hecho Salazar. Sin cartel anunciador, sin publicidad alguna que revele las habilidades de la empresa Servicios e Ideas Estrat?gicas Electorales SL. Probablemente porque de lo que se trata es de pasar desapercibido para que los fondos lleguen sin hacer ruido.
El caso Salazar ha saltado por segunda vez esta semana (la primera fue en julio) mostrando las costuras incoherentes y c?nicas de un Gobierno y un partido, envueltos en la bandera del feminismo, que han protegido aparentemente a un presunto acosador sexual de libro, tras deso?r a sus v?ctimas. El caso Salazar se ha llevado por delante el lema hermana yo s? te creo, esgrimido indiscriminadamente hasta ahora por el Ejecutivo para el resto del mundo, y ha revelado tambi?n el comportamiento de un grupo de hombres, todos alrededor del Presidente, que han tratado mal a las mujeres, cosific?ndolas, que han mezclado la pol?tica con sus negocios y con unas pulsiones personales que fueron increment?ndose a medida que aumentaba su poder y su sensaci?n de impunidad, sin que Pedro S?nchez pusiese freno.
?Todas sab?amos que esos eran t?os a los que no nos pod?amos acercar en el Gobierno o en el partido, por su reacci?n acosadora, babosa. Y, adem?s, lo sab?a todo el mundo?, asegura a Cr?nica una persona que fue de la absoluta confianza del presidente y que cita a cinco hombres de un tir?n entre los que incluye al ex ministro ?balos y al propio Salazar. A Santos Cerd?n lo deja en el ?mbito laboral.
La clave de b?veda de este asunto, que demuestra que las contemplaciones con Salazar tienen precedentes, fue retirada un d?a de noviembre de 2020, hace ya m?s de cinco a?os, cuando Carolina Perles, la entonces esposa de Jos? Luis ?balos, se sincera con Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE y con Maritcha Ruiz, jefa de prensa del partido. Les cont? las andanzas extramatrimoniales del ministro y secretario de organizaci?n socialista, andanzas que inclu?an, entre otras cosas, la contrataci?n de prostitutas. Aun sin que Perles hubiese aportado pruebas (se comprometi? a hacerlo), a las dos les pareci? lo suficientemente escandaloso el comportamiento de ?balos como para informar a Carmen Calvo, quien, a su vez, le explic? la delicada situaci?n a Pedro S?nchez. Durante casi un a?o, el presidente no hizo, aparentemente, nada. Finalmente, ces? a su mano derecha, pero permiti?ndole mantenerse en el esca?o como diputado socialista. Seg?n fuentes del partido, durante aquellos meses, S?nchez, a pesar de la informaci?n de la que dispon?a, estuvo intentando ?garantizarse para Diana Morant, una candidata que necesitaba reforzar sus respaldos dentro del PSPV, los avales que pudieran ponerla al frente del partido en Valencia para despu?s aspirar a la presidencia de la Generalitat?. Esos fueron los meses en los que el presidente cortej? a su amigo, casi controlador absoluto del PSPV, mand?ndole mensajes en los que aseguraba echarle de menos.
SIN UNA DISCULPA
Parad?jicamente, a partir de ese momento, quienes vieron c?mo sus vidas se volv?an insoportables sin que el presidente las defendiera fueron Lastra y Ruiz. La primera, en un pulso permanente con Cerd?n, sustituto de ?balos al frente del PSOE, ve?a c?mo le imped?an entrar en reuniones y c?mo el fuego amigo deslizaba a determinada prensa progresista la idea de que su intenci?n era montar una especie de golpe interno para cuestionar al presidente. Lastra estaba embarazada, se cans? y se march?. A?os despu?s, ?ganados los pleitos contra la prensa que difundi? las insidias?, seg?n ha manifestado, reconocer?a que Cerd?n y los suyos la hab?an sometido a una ?campa?a de acoso y derribo?.
El presidente la nombr? delegada del Gobierno en Asturias pero nunca le pidi? disculpas, (ni siquiera cuando sus elegidos han entrado en prisi?n), ni quiso saber su versi?n. M?s adelante le ofreci? la cartera de Sanidad que ella rechaz? y luego mand? a una persona de su confianza para que la convenciese de incorporarse al Ejecutivo, pero Lastra zanj? la cuesti?n con un ?no, mientras est? Cerd?n?. Y, puestos a elegir, el presidente prefiri? a Cerd?n, pese a que otros miembros del partido le advirtieron de que la estrategia de difundir filtraciones que estaba llevando a cabo el entonces secretario de organizaci?n iba a perjudicar al Gobierno.
SALIDAS Y NINGUNEOS
Seis d?as despu?s de que se fuese Lastra, Maritcha Ruiz tambi?n decidi? irse. Se le asign? la presidencia del Hip?dromo de la Zarzuela de la que ser?a relevada, sin que nadie la avisase, por Ernesto Gasc?. Una grabaci?n realizada a un dirigente de Ceuta que hab?a tenido frecuentes encuentros con Cerd?n revel? que ?ste iba ?a muerte, a hacer da?o a Maritcha?. Como segunda, Cerd?n, que utilizaba los reservados del Hip?dromo para reunirse con empresarios, coloc? a Judith Mart?nez, esposa de Oscar Arizcuren, un empresario de UPN, del que se hizo amigo en el Parlamento navarro.
Con Maritcha cay? su madre, delegada del Gobierno en Ceuta, que supo la noticia de su cese de boca de un periodista mientras recib?a su sesi?n de quimio. Y tambi?n fueron siendo relegadas Laura Berja, la portavoz de Igualdad en el Congreso que, ir?nicamente, era la encargada de defender la abolici?n de la prostituci?n; Mercedes Gonz?lez, nombrada despu?s directora de la Guardia Civil pero que hab?a sido eliminada de la secretar?a general del partido en Madrid; o Andrea Fern?ndez, quien, pese a ser portavoz de Igualdad en el Congreso, fue colocada en un segundo plano que ha sido mantenido hasta ahora por mujeres incluso cuando los hombres que tomaron esa decisi?n est?n en la c?rcel. Sin ir m?s lejos, en la reuni?n convocada el martes por Pilar Bernab? para acallar las cr?ticas internas por los presuntos errores en la gesti?n del caso Salazar, Fern?ndez fue interrumpida cuando exig?a explicaciones ?pormenorizadas y convincentes?.
No se le volvi? a dar la palabra en una reuni?n que pareci? un intento de control de da?os en la que, incre?blemente, el partido aplaz? la decisi?n de llevar al presunto acosador ante la Polic?a o ante la Fiscal?a. De modo que se supedit? la conveniencia de la formaci?n y la supremac?a de un sector, a la defensa de las mujeres.
OBST?CULOS Y DUDAS
Ana Botella, que fuera diputada por Valencia, otra de las perjudicadas por la inercia del PSOE, y que fue sustituida por ?balos, evita hablar a Cr?nica de la cultura machista de su partido, pero lo que describe es muy parecido a la cultura machista. Reconoce que, en su formaci?n, las mujeres son ?empujadas? para que los hombres permanezcan y lo explica alegando que las personas que han tenido el poder org?nico ?no ten?an la preparaci?n ni la cualificaci?n necesarias?. ?Es el partido que doctrinalmente m?s apuesta por las mujeres, pero la contradicci?n es que internamente tiene fallos y aqu? no valen los pa?os calientes?, razona.
Lastra hace unos meses a?adi? un matiz importante a esta explicaci?n: ?Siempre pens? que me trataban as? porque no toleraban que una mujer estuviera por encima de ellos en la Ejecutiva, pero con el tiempo he llegado a la conclusi?n de que me quitaron de en medio por lo que yo pudiera llegar a saber de sus manejos corruptos, porque me iba a convertir en un obst?culo?.
El hecho es que, cada vez que el presidente, que s? tiene preparaci?n, ha recibido una denuncia sobre usuarios de prostituci?n acostumbrados a denigrar a las mujeres (recu?rdese que Koldo y ?balos eleg?an a las prostitutas por cat?logo y prefer?an a ?la m?s guarra?) o sobre acosadores, ha arrastrado los pies. Y que, del grupo de confianza que le aup? y que ?l mismo mencion? en Manual de Resistencia (Lastra, Calvo, Maritcha, ?balos, Serrano, Salazar, Patxi L?pez y Alfonso G?mez de C?lis), han sido las mujeres las que, tras cruentas batallas, quedaron perjudicadas o desplazadas.
No hay constancia de que Paco Salazar acosara a las mujeres cuando era alcalde de Montellano. ?En un pueblo es m?s dif?cil porque todo se sabe?, dicen all?. Cuentan que le llamaban El Ayatol? porque no hac?a m?s que pontificar, que fue seguidor de Susana D?az y se cambi? de bando con todos los alcaldes a los que hab?a captado cuando gan? Pedro S?nchez, dedic?ndose a hacer ?listas negras? y potenciando a sus favoritos con cuyos nombramientos trapicheaba. No sali? muy bien parado de la alcald?a de su pueblo y se march? a Dos Hermanas donde el ex alcalde, Francisco Toscano, le facilit? la relaci?n con el grupo del Peugeot de Pedro S?nchez, que le har?a subir como la espuma y un puesto para cobrar, presuntamente sin trabajar, que est? siendo investigado por la UCO.
Por esa investigaci?n dej? el esca?o, no porque el PSOE se lo exigiera tras leer la denuncia en prensa de varias mujeres que hab?an recibido humillaciones y acoso por su parte en el despacho de Moncloa donde les escenificaba felaciones y las mostraba a los invitados como monos de feria. De hecho el partido, en julio, pensaba nombrarle mano derecha de la secretaria de organizaci?n que sustituye a Cerd?n a pesar de leer esas denuncias. Fue Adriana Lastra la que se cobr? la pieza y anunci? que la delegaci?n de Asturias votar?a en contra obligando as? al PSOE a cambiar de opini?n. Los portazos por los nervios de la quinta planta se escuchaban desde abajo. Y para la historia ha quedado la intervenci?n de Pilar Alegr?a defendi?ndole entonces y quedando a comer con ?l despu?s, cuando deber?a haber estado ya repudiado.
Su caso sigue suscitando preguntas: ?Qui?n ha estado contratando su asesor?a fantasma ? (Hay medios que apuntan a Illa, el president de la Generalitat) ?Por qu? Moncloa, que era su lugar de trabajo, abanderada por el presidente, no ha llevado todav?a las denuncias a la Fiscal?a?
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