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El 24 de enero de 2011, un monje budista de 23 a?os llamado Sonam Tshering fue detenido en But?n tras cruzar la frontera con la India cargado con 480 gramos de tabaco de mascar en el bolsillo. El valor de la supuesta mercanc?a no llegaba a los tres d?lares, pero Tshering estuvo un mes retenido, fue juzgado en menos de una semana y en marzo de ese mismo a?o fue condenado a tres a?os de c?rcel. Su delito: violar las estrictas leyes antitabaco del pa?s. El reino de But?n se hab?a convertido siete a?os antes en el primer pa?s del mundo en prohibir por completo la venta de tabaco. Su ley sancionaba cualquier actividad relacionada con la industria y no permit?a fumar en ning?n lugar p?blico. Y el Gobierno lo celebr? quemando miles de cajetillas de cigarrillos en el centro de Timbu, la capital del pa?s. But?n acapar? titulares internacionales, su Administraci?n asegur? que el objetivo de sus medidas era aumentar la “felicidad nacional bruta” de la poblaci?n y su pol?tica antitabaco recibi? elogios incluso de la Organizaci?n Mundial de la Salud (OMS).
Sin embargo, el escenario sin nicotina no fue el nirvana que algunos so?aron. La medida impuls? el mercado negro, se dispararon los m?rgenes de beneficio y clubes y bares de todo el pa?s se convirtieron en antros clandestinos de fumeteo. As? que en 2010, el Parlamento de But?n endureci? su normativa aun m?s y aprob? una ley m?s estricta: justo la que acab? con el pobre Sonam entre rejas. Pese a la pol?mica y las m?ltiples campa?as en Facebook que gener? la detenci?n del monje fumador, la OMS certific? en 2023 que la prevalencia diaria de tabaquismo en adultos en But?n ya hab?a ca?do hasta el 4%, la m?s baja en todo el Sudeste Asi?tico.
Y, pese a ello, nadie se ha atrevido a llegar tan lejos en la lucha contra el tabaco como el reino budista del Himalaya. Al menos hasta ahora…
En las ?ltimas semanas han coincidido varias noticias que amenazan como nunca la supervivencia de los cigarros en distintos rincones del mundo. El pasado 1 de noviembre, Maldivas se convirti? en el primer pa?s en prohibir la compra, uso o venta de tabaco a todas las personas nacidas a partir del a?o 2007: es decir quienes hoy tienen 18 a?os o menos. La norma incluye la prohibici?n de fumar en espacios p?blicos y el veto al vapeo y los cigarrillos electr?nicos, as? como una subida de los aranceles a los cigarrillos desde los 0,20 d?lares hasta los 0,52 por unidad.
Casi a la vez, Suecia se ha confirmado como el primer pa?s en conseguir oficialmente el estatus de pa?s sin humo tras bajar su tasa de fumadores por debajo del 5%. Y en Espa?a, una encuesta ha desvelado que el consumo de tabaco entre los adolescentes est? en m?nimos hist?ricos. Sus datos permiten vislumbrar por primera vez una generaci?n sin tabaco en nuestro pa?s.
?Si entendemos la idea de 100% libre en sentido literal, esto es, que ni una persona fume, nadie est? expuesto al humo o nadie haya probado a partir de ese momento un cigarrillo ni un vapeador, la respuesta es clara: esa generaci?n a?n no ha nacido?, matiza Jos? Mar?a Mart?n-Moreno, doctor en Epidemiolog?a por la Universidad de Harvard y catedr?tico de Medicina Preventiva y Salud P?blica de la Universitat de Val?ncia. ?A lo que s? podemos aspirar es a que poco a poco, de forma paulatina, consigamos cohortes con tasas muy bajas de fumadores. El concepto realista no es el 0%, sino bajar a niveles residuales y esto ya se empieza a ver en algunos pa?ses?.
“Hay un cambio cultural: hoy queda mejor cuidarse, hacer deporte y rendir f?sicamente”
Las cifras de la ?ltima Encuesta sobre uso de drogas en Ense?anzas Secundarias (ESTUDES) subrayan esa tendencia en Espa?a: el consumo de alcohol, cannabis y tambi?n de tabaco entre los estudiantes de 14 a 18 a?os registr? el a?o pasado m?nimos hist?ricos. Si hace una d?cada casi el 26% de los adolescentes reconoc?a haber fumado alguna vez durante el ?ltimo mes, el porcentaje ahora es s?lo del 15,5%, casi seis puntos menos que hace dos a?os, cuando se hizo la ?ltima encuesta. El consumo diario durante los ?ltimos 30 d?as tambi?n ha ca?do al 4,3%, la mitad que en 2014 y una quinta parte del porcentaje de principios de este siglo.
?Los datos son muy claros, nunca hab?amos tenido cifras tan bajas de tabaquismo?, celebra Mart?n-Moreno. ?Por un lado, hay un cambio cultural: hoy queda mejor cuidarse, hacer deporte y rendir f?sicamente que fumar. Y por otro, tenemos el efecto acumulado de las pol?ticas p?blicas: leyes de espacios sin humo, l?mites a la publicidad, campa?as y m?s recursos para dejarlo. Los j?venes perciben mejor el riesgo del tabaco y ven que los adultos fumamos menos, con lo que el h?bito est? menos normalizado en casa y en la escuela?.
Para muchos adolescentes, explica el doctor, el cigarrillo de toda la vida es hoy ?algo viejo, que huele mal y que adem?s te resta capacidad para hacer deporte?.
Pero veamos qu? dicen ellos. Irene tiene 15 a?os. No fuma y jam?s lo ha probado. ?Nunca he visto la necesidad, la verdad. Lo he visto en mi entorno porque mi padre fuma, pero nunca me he visto tentada…?, cuenta a la salida del instituto. ?Supongo que no me gusta por el olor, que me parece superdesagradable y adem?s me marea, y porque tiene toda la pinta de no estar nada bueno?.
?A m? es que me da mucho asco?, dice Pablo, de 16. ?Nunca lo he probado, no me gusta el humo y, como hago deporte, pues no lo acabo de ver… En el equipo de f?tbol, alguno le da al v?per, pero a m? fumar me suena a gente mayor y a gente que no se cuida?.
Dice Irene que los compa?eros de clase que s? fuman tabaco son los que van de ?alternativos? o los malotes de toda la vida. ?Los t?picos que siempre se meten en problemas?.
?Para m? fumar es como tomar veneno conscientemente. El que fuma es un imb?cil. Mi madre fuma, por ejemplo, y ya se lo he dicho muchas veces: mam?, es que eres imb?cil?, confiesa Sergio, de 14. ?De mi grupo de amigos no fuma nadie y cuando he estado en grupos en los que alguien fumaba generalmente lo hac?an los que tambi?n beben?.
“La industria ha virado y cuando se estudie esta ?poca dentro de 50 a?os, veremos el nacimiento del vapeo como vemos ahora el de Marlboro”
La encuesta ESTUDES dice que el consumo de alcohol tambi?n ha ca?do entre los j?venes. Aunque sigue siendo la sustancia psicoactiva m?s utilizada, los datos de 2025 dicen que el porcentaje de adolescentes que dice haber bebido en los ?ltimos 30 d?as ha disminuido casi cinco puntos. Tambi?n descienden las pr?cticas m?s peligrosas: tanto las borracheras como los atracones de alcohol est?n en sus niveles m?s bajos desde 2000.
?El alcohol va m?s lento pero, en general y desde el cambio del milenio, se observa un descenso evidente en todos los consumos de riesgo?, apunta Eva Leal L?pez, miembro del equipo de investigadores del estudio internacional Health Behaviour in School-aged Children (HBSC) y experta en el consumo de drogas en adolescentes. ?Hay estudios que relacionan la ca?da del alcohol o el tabaco con la disminuci?n del tiempo que los j?venes pasan cara a cara con sus iguales, porque a esas edades la mayor parte del consumo es social, pero sobre todo vemos una tendencia global hacia una mayor preocupaci?n por la salud y las cuestiones f?sicas?.
El ?ltimo Bar?metro Juventud, Salud y Bienestar 2025, publicado por Fad Juventud la semana pasada, confirma que se est? produciendo un aumento claro en la preocupaci?n de los menores por su bienestar f?sico tras varios a?os de descenso sostenido. El 72,3% de los j?venes afirma hoy preocuparse mucho o bastante por su salud y casi dos de cada tres consideran que su estado f?sico es bueno o muy bueno, 10 puntos m?s que en 2023. Esa preocupaci?n se traduce en rutinas m?s saludables. Desde 2019, el porcentaje de j?venes que hace deporte a diario ha aumentado en 20 puntos.
??Por qu? iba yo a fumar??, se pregunta Julia como si le estuvieran preguntando por una invasi?n alien?gena. Julia tiene 15 a?os, estudia 4? de la ESO y practica gimnasia deportiva. Dice, como Pablo, que el tabaco le da ?asco? y que fumar le parece algo propio del Pleistoceno. ?De abuelos?, dice ella.
?En mi instituto los que fuman tabaco son los repetidores o los mismos que se van a la parte de atr?s del edificio a fumar porros para hacerse los guay?, cuenta. ?Luego est?n los que vapean… Aunque ahora no est? claro qu? es m?s peligroso, porque TikTok est? lleno de v?deos con movidas pulmonares de gente que usa v?pers. Los efectos de un cigarro son r?pidos y evidentes, pero cuando vapeas no sabes muy bien qu? te pasa?.
Seg?n un estudio de la Asociaci?n Espa?ola Contra el C?ncer (AECC), nueve de cada 10 j?venes de entre 16 y 21 a?os est?n expuestos al tabaco tradicional y a las nuevas formas de inhalaci?n a trav?s de las redes sociales. El a?o pasado, un informe encargado por la OMS confirm? que el vapeo ya era m?s com?n entre los j?venes que fumar cigarrillos. Y la encuesta de ESTUDES dice tambi?n que la mitad de los estudiantes de Secundaria en nuestro pa?s reconoce haber consumido cigarrillos electr?nicos alguna vez en su vida y que el vapeo, pese a su descenso respecto a 2023, ha aumentado ligeramente en su uso cotidiano.
?Nos vanagloriamos de los datos positivos sobre el tabaco, pero mientras tanto est? surgiendo otra pandemia: la del vapeo?, denuncia Francisco Lupi??ez, profesor de los Estudios de Ciencias de la Informaci?n y de la Comunicaci?n de la UOC y experto en la relaci?n entre salud y nuevas tecnolog?as. ?Cuando se estudie esta ?poca dentro de 50 a?os, veremos el nacimiento del vapeo como vemos ahora el nacimiento de Marlboro. La industria ha virado y ya no te vende cajetillas de tabaco en el salvaje oeste, te vende tabaco en un dispositivo que parece un iPhone, que no huele, no mancha y ya no sabe a petr?leo, sino a frutas?.
La industria del vapeo ha dejado de ser un nicho experimental para convertirse en un mercado masivo global que mueve decenas de miles de millones de d?lares en todo el mundo. Un estudio reciente estimaba que el negocio internacional de cigarrillos electr?nicos y vapeadores se multiplicar? por tres antes de 2029.
Y detr?s est?n las mismas firmas del tabaco tradicional.
“La industria ha virado y ya no te vende cajetillas de tabaco en el salvaje oeste, te vende tabaco en un dispositivo que parece un iPhone y huele a fruta”
?Hoy en d?a nadie puede tener dudas de los efectos negativos para la salud que tiene fumar?, admite Albert S?nchez, director de Asuntos Corporativos de Philip Morris en Espa?a. ?Nosotros ponemos nuestros esfuerzos desde hace a?os para evitar el acceso de menores a cualquier producto que lleve tabaco o nicotina, por tanto todos los avances que den como resultado la reducci?n del consumo entre los menores es una muy buena noticia para todos?.
Philip Morris es la compa??a l?der en el mercado espa?ol y aglutina marcas como Marlboro, Chesterfield y L&M, pero tambi?n todos los dispositivos para tabaco calentado que se comercializan bajo el nombre IQOS y que defienden como la mejor alternativa al cigarro de toda la vida. El a?o pasado, la compa??a tuvo un beneficio neto a nivel global de casi 7.000 millones de euros y sus ingresos crecieron un 7,7%, impulsados principalmente por el negocio de los productos sin humo.
?A menudo se oye que estos productos son lo mismo que un cigarrillo, y entendemos que muchas veces se dice eso para proteger a los menores. Pero la realidad es que esto provoca que los ocho millones de fumadores adultos en nuestro pa?s sigan con su cigarrillo, que es cien veces m?s perjudicial que pasarse a alternativas como el tabaco calentado?, apunta S?nchez. ?Nuestro objetivo es conseguir una generaci?n libre de humo lo antes posible y nuestro compromiso con dejar atr?s los cigarrillos es total?.
-?Y eso c?mo se hace desde la propia industria tabacalera?
-La mejor opci?n para cualquier adulto es no empezar jam?s a fumar ni consumir productos con nicotina. Lo siguiente mejor, si ya ha empezado, es dejarlo por completo. Ahora bien, para quienes no son capaces, no pueden o no quieren dejarlo, hoy existen alternativas que reducen la toxicidad y la exposici?n a sustancias t?xicas en porcentajes superiores al 90%. Esta es nuestra apuesta de presente y de futuro, sin duda. Porque las medidas prohibicionistas no funcionan.
Y es aqu?, entre una oferta creciente de cigarros desechables, bolsas de nicotina, shishas y vapor de melocot?n, donde surge, como ocurri? en el reino de But?n, el otro lado de la batalla contra el tabaco. Del pitillo de toda la vida hemos pasado a un cat?logo de alternativas dif?cil de regular y a una humareda de normativas con resultados dispares.
“El objetivo es conseguir una generaci?n libre de humo lo antes posible y nuestro compromiso con dejar atr?s los cigarrillos es total”
?Hace 50 a?os el tabaco lo impregnaba todo: se fumaba en aulas, hospitales, bares, transporte… y la publicidad era omnipresente. Fumar se asociaba a ?xito, madurez y atractivo, incluso en figuras sanitarias. Hoy el paisaje es casi el contrario?, celebra Jos? Mar?a Mart?n-Moreno. ?Hoy no se puede fumar en interiores, la publicidad est? muy limitada, disponemos de recursos espec?ficos para dejarlo y hay cada vez m?s espacios sin humo tambi?n al aire libre. El gran matiz es que, aunque el cigarrillo est? bastante arrinconado, han aparecido nuevos productos de nicotina que aprovechan las lagunas regulatorias y el enorme altavoz del mundo digital?.
La medida que acaba de aprobar Maldivas para vetar la nicotina a toda una generaci?n, por ejemplo, es muy similar a la que se aprob? a finales de 2022 en Nueva Zelanda y que prohib?a vender tabaco a todos los nacidos a partir del 1 de enero de 2009. Pero aquella ley se esfum? en menos de un a?o porque el Gobierno necesitaba los impuestos del tabaco para financiar los recortes fiscales que hab?a prometido en campa?a electoral. Tambi?n But?n acab? enmendando su propia ley en 2021 para evitar el auge del contrabando.
Por aquel entonces Dinamarca propuso prohibir la venta de tabaco a los nacidos despu?s de 2010, aunque la propuesta no lleg? a transformarse en ley. Finlandia fij? la ilegalizaci?n total en 2040 y en Escocia, que planea un pa?s libre de tabaco para 2034, ya no existen m?quinas de tabaco ni se pueden exhibir cajetillas en los supermercados.
Suecia no s?lo ha acabado con el humo, tambi?n ha conseguido reducir la mortalidad por c?ncer de pulm?n un 42% en la ?ltima d?cada. All? sigue siendo muy com?n el snus (un producto de tabaco o nicotina de uso oral que se consume coloc?ndolo entre la enc?a y el labio superior y que est? prohibido en el resto de Europa) y las bolsas de nicotina, cuya comercializaci?n ha sido recientemente autorizada en EEUU por la FDA.
En Espa?a, y tras dos d?cadas sin grandes avances, el ?ltimo anteproyecto de ley aprobado por el Gobierno contempla por primera vez la prohibici?n de venta de cigarrillos electr?nicos de un solo uso y equipara productos como los vapeadores o las bolsitas de nicotina al tabaco tradicional. Tambi?n ampl?a los espacios donde no se podr? fumar e incorpora, por ejemplo, las terrazas de bares, los espect?culos al aire libre o las estaciones de transporte.
?Una medida como la aprobada por Maldivas es una experiencia valiosa para observar y env?a un mensaje muy potente en t?rminos de comunicaci?n y determinaci?n contra el tabaquismo: ‘Esta generaci?n ya no es una generaci?n fumadora’. Pero sinceramente no creo que sea el primer paso l?gico para un contexto como el espa?ol?, analiza Jos? Mar?a Mart?n-Moreno. ?Espa?a tiene fronteras abiertas en la Uni?n Europea, un mercado mucho m?s grande y una industria y redes de distribuci?n muy consolidadas?
-?Qu? medidas se deber?an implantar entonces en nuestro pa?s?
-Espa?a se qued? a medio camino. Dimos un salto muy importante con las leyes de 2005 y de 2010, pero despu?s ha habido una d?cada de cierto estancamiento. Aqu? el tabaco sigue siendo relativamente barato, algunas medidas clave no se han desplegado plenamente y la industria ha intentado frenar avances. ?Qu? tocar?a hacer? Pues tampoco hay que inventar la rueda… Aqu? el mayor retorno inmediato vendr?a de incrementar los impuestos del tabaco, ampliar los espacios sin humo como plantea el nuevo proyecto de ley, implantar el denominado empaquetado gen?rico conjuntamente con restringir de forma contundente la publicidad en punto de venta y regular con m?s firmeza el mercado de vapeadores y nuevos productos de nicotina.
El pasado verano, una investigaci?n liderada desde Reino Unido a partir de casi 400 estudios sobre el uso de vapeadores en menores de 25 a?os concluy? que los j?venes que vapean tienen hasta tres veces m?s probabilidades de iniciarse en el consumo de cigarrillos convencionales que aquellos que no lo hacen. Otro estudio, ?ste de EEUU, dice, sin embargo, que las restricciones a los vapeadores con sabores reducen el vapeo pero aumentan el tabaquismo entre los j?venes.
?La relaci?n es compleja. En algunos casos, el vapeo puede estar sustituyendo al cigarrillo, pero en otros muchos casos es la puerta de entrada?, explica el doctor Mart?n-Moreno. ?Mi impresi?n es que la ca?da del cigarrillo se explica sobre todo por el cambio cultural y las pol?ticas de control, y solo en parte por la sustituci?n con vapeo. El cigarrillo ha perdido glamur, pero parte de ese papel de identidad, pertenencia o rebeld?a se desplaza a los dispositivos de vapeo, que muchos perciben falsamente como casi inocuos. Su auge mantiene la nicotina muy presente en la socializaci?n juvenil, y eso puede retrasar la llegada de una generaci?n realmente libre de tabaco… y de nicotina?.
Jorge tiene 18 a?os. No fuma. Tampoco vapea. Nunca lo ha probado. Admite que con ?l funcion? la propaganda en contra de los ?ltimos a?os. ?Tengo amigos que fuman, pero no es algo que me genere especial curiosidad?, reconoce. ?Yo lo asocio a problemas de salud, pero admito que el tabaco a?n transmite una imagen chula y una est?tica alentadora. A?n lo vinculas a gente guay como Steve McQueen fumando en las pelis. Casi me parece m?s peligroso el vapeo, que deja de tener esa imagen nociva que arrastra el tabaco y pasa a ser casi un juguete para ni?os, una cosa que puede ser adictiva para cualquiera?.
Hoy hay vapeadores con forma de peluche, dise?ados con personajes de dibujos animados y hasta con la cara de Bob Esponja. ?Es que no parece tan peligroso. Un cigarro te lo fumas y se acaba, pero el v?per nunca sabes a cuanto equivale, tiene mejor sabor…?, cuenta Julia. ??Y sabes qu? pasa? Que ahora los ba?os del instituto huelen a fresa?.
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