Vivimos sometidos a un constante bombardeo de informaci?n sobre nutrici?n que, en lugar de aclararnos las cosas, lo que hace es liarnos m?s todav?a. Con el objetivo de arrojar algo de luz sobre este asunto, la SEEDO (Sociedad Espa?ola de Obesidad) dedic? una de sus sesiones del congreso celebrado recientemente en Toledo a aclarar cu?l es, seg?n la ciencia, la estrategia nutricional m?s efectiva para combatir el sobrepeso y la obesidad de estas tres: dieta mediterr?nea, dieta atl?ntica y ayuno intermitente.
“En el congreso de la Sociedad Espa?ola de Obesidad presentamos una mesa debate titulada ‘Tres caminos, un objetivo, estrategias nutricionales frente a la obesidad’, que cont? con la participaci?n de tres catedr?ticos de universidad: Jordi Salas-Salvad?, catedr?tico de la Universidad Rovira y Virgili y director del programa de Nutrici?n del CIBERobn del Instituto Carlos III; Rosaura Leis, del Hospital Cl?nico Universitario de Santiago-Xerencia de Xesti?n Integrada de Santiago; e Idoia Labayen, catedr?tica de la Universidad P?blica de Navarra (UPN). En ella se abordaron tres abordajes de actualidad en cuanto al tratamiento diet?tico: la dieta mediterr?nea, la dieta atl?ntica y el ayuno intermitente“, explica el presidente de SEEDO, el doctor Diego Bellido.
DIETA MEDITERR?NEA
Basada en un consumo elevado de frutas, verduras, hortalizas, legumbres y cereales integrales, incluyendo pescado y aceite de oliva (como fuente principal de grasa para cocinar), la dieta mediterr?nea es rica en grasas insaturadas y de carbohidratos de buena calidad, fibra y muchos fitoqu?micos que ayudan de forma sin?rgica a reducir los procesos de oxidaci?n e inflamaci?n, as? como mejora la sensibilidad a la insulina. Ral y como destac? Jordi Salas-Salvad? durante su intervenci?n en el congreso, “la adherencia a la dieta mediterr?nea tradicional se asocia a un menor riesgo de obesidad, ganancia de peso o diabetes tipo 2. Tambi?n es beneficiosa en el manejo de la obesidad y reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, c?ncer de mama en mujeres y deterioro cognitivo”.
En concreto, en el manejo de la obesidad, la dieta mediterr?nea hipocal?rica “es una de las mejores opcines para perder peso y, a la vez, para mejorar el riesgo cardiovascular (aumenta los niveles de HDL, reduce los niveles de triglic?ridos, disminuye la tensi?n arterial y mejora la inflamaci?n y la sensibilidad a la insulina)”, asegura. Seg?n subraya este catedr?tico, “los beneficios que reporta son superiores a los alcanzados con dietas bajas en grasa o dietas pobres en hidratos de carbono“; adem?s, tal y como se ha podido constatar en ensayos cl?nicos, “la dieta mediterr?nea tambi?n es capaz de revertir el s?ndrome metab?lico (obesidad abdominal, hipertensi?n, dislipidemia y resistencia a la insulina)”.
Incomprensiblemente, a pesar de todas estas bondades, “la dieta mediterr?nea se est? abandonando en nuestro pa?s desde hace ya d?cadas, especialmente, por los ni?os y j?venes”. Las personas de m?s de 65 a?os y, especialmente las mujeres de esta edad, son las que mejor se adhieren a este patr?n diet?tico. Esto se debe a muchos factores, seg?n Salas-Salvad?, que van “desde los cambios en el estilo de vida hasta la globalizaci?n de los h?bitos alimentarios hacia una cultura occidental en la que abundan los productos procesados y ultraprocesados, y cada vez m?s se consumen menos alimentos frescos”.
DIETA ATL?NTICA
Tambi?n conocida como la dieta atl?ntica del sur de Europa, tiene sus m?ximos exponentes en Galicia y norte de Portugal, su larga lista de beneficios no tiene nada que envidiar a la mediterr?nea. “Ha demostrado ser saludable para el individuo y sostenible para el medio ambiente, y uno de los factores que ha permitido nuestra alta longevidad y calidad de vida”, afirma la doctora Rosaura Leis.
Es una dieta de proximidad, de temporada, con alimentos frescos, m?nimamente procesados, y en la que el pescado y los mariscos (de mar y de r?o), los cereales de grano entero, los l?cteos (en especial, los quesos), las frutas y verduras del g?nero brassica, las casta?as, el aceite de oliva y el agua de manantiales son los exponentes principales. Se trata de una dieta variada, con alimentos que, adem?s de importantes nutrientes, aportan gran cantidad de componentes funcionales y que favorece una microbiota intestinal m?s saludable, menos disbi?tica. Los alimentos son m?nimamente procesados y sus recetas y preparaci?n culinaria poco energ?tica. Porque, como matiza esta experta, “no es s?lo lo que comemos, sino cu?ndo y c?mo comemos“. En este sentido, la doctora. Leis destaca la importancia de la preparaci?n culinaria: “Vapor, hervido, plancha, guisado m?s que fritura y compartir alrededor de la mesa”.
Adem?s, como a?ade la catedr?tica de Pediatr?a de la USC, “la actividad f?sica y el tiempo y calidad de sue?o tambi?n forman parte de nuestra tradici?n”. En definitiva, “el beneficio que se obtiene no s?lo depende de la dieta atl?ntica, sino del estilo de vida atl?ntico“.
Sin embargo, de la misma forma que sucede con la dieta mediterr?nea, este patr?n alimentario est? en recesi?n en Espa?a. “Se est? perdiendo en favor de una dieta m?s occidentalizada. Se evidencia un descenso progresivo del consumo de pescado, de l?cteos, de frutas y verduras, y el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados, ya desde los primeros a?os de vida”, afirma la catedr?tica de Pediatr?a-USC.
AYUNO INTERMITENTE
Frente a esta p?rdida de adherencia a dietas tradicionales como la mediterr?nea o la atl?ntica, de larga y probada eficacia, emergen con fuerza estrategias nuticionales que, por diferentes motivos, gozan de un creciente predicamento entre la poiblaci?n. En esta reciente reuni?n de SEEDO se evalu? espec?ficamente la utilidad como estrategia diet?tica de p?rdida de peso y de mejora de la salud cardiometab?lica en personas con sobrepeso u obesidad, de un tipo determinado de ayuno intermitente: la restricci?n de la ventana horaria de la alimentaci?n (TRE, time restricted eating).
B?sicamente, consiste en limitar/restringir la ingesta de alimentos y bebidas cal?ricas a un horario determinado del d?a y ayunar el resto del tiempo. Habitualmente, la ‘ventana’ de alimentaci?n, es decir, las horas en las que se puede comer, suele tener una duraci?n de entre 8 y 10 horas. Tal y como reconoce Idoia Labayen, “est? muy de moda. Su aceptabilidad y seguimiento a nivel social ha sido m?s r?pido que la evidencia cient?fica“. En este sentido, se advierte que, “como cualquier otro tratamiento nutricional, precisa de supervisi?n por profesionales sanitarios, ya que puede tener efectos secundarios no deseados“. Por ejemplo, puede empeorar la calidad de la dieta si no se est?n siguiendo recomendaciones apropiadas de dieta saludable, da lugar a p?rdida de tejido muscular si no se hace ejercicio, etc.
Existen diferentes motivos que explican el vertiginoso ?xito de este patr?n diet?tico. Entre ellos, Labayen destaca el hecho de que “la dieta hipocal?rica personalizada convencional, que sigue siendo hoy por hoy la mejor estrategia diet?tica para la p?rdida de peso en personas con sobrepeso u obesidad, es dif?cil de seguir y tiene una adherencia a medio plazo muy baja, lo que da lugar en muchas ocasiones a recuperaci?n del peso perdido”. En esos casos, y siempre que no haya alguna contra-indicaci?n, “el TRE puede ser una buena alternativa”, apunta esta experta.
Aunque a?n la literatura cient?fica acerca de los beneficios del ayuno intermitente todav?a es muy redudica, se ha demostrado que este patr?n ayuda a perder peso, porque las personas que siguen este tratamiento nutricional reducen su ingesta cal?rica de forma no intencionada. “La p?rdida de peso en s? misma ayuda a mejorar la salud cardiovascular de las personas con obesidad (reducci?n de presi?n arterial, colesterolemia, etc.). Adem?s, un tipo concreto de TRE, el TRE temprano, tiene ventajas adicionales sobre la homeostasis de la glucosa”, concluye Idoia Labayen.
En este asunto, el presidente de SEEDO hace hincapi? en la importancia de la supervisi?n m?dica. “El ayuno intermitente, al dejar una ventana sin ingesta superior a las 12 horas, tiene que estar bien orientado por un especialista para que la dieta no sea deficitaria y los resultados sean los deseados“.
?CU?L ES LA ESTRATEGIA M?S EFECTIVA?
Para Jordi Salas-Salvad? no hay duda: “La dieta mediterr?nea es la mejor estrategia para prevenir y combatir el sobrepeso y la obesidad, atendiendo a la evidencia disponible“. De hecho, “la adherencia a una dieta mediterr?nea ligeramente hipocal?rica, acompa?ada de actividad f?sica es la mejor estrategia para bajar de peso en una persona con sobrepeso u obesidad”; adem?s, la p?rdida de peso se acompa?a de mejor?as en la mayor?a de factores de riesgo cardiovasculares y metab?licos, reduciendo el riesgo de enfermedades cr?nicas no transmisibles.
Este mismo a?o, la dieta mediterr?nea fue evaluada exhaustivamente en EE.UU. por un panel de 69 expertos en nutrici?n y diet?tica, que clasific? 38 dietas seg?n criterios de: calidad nutricional; riesgos y beneficios para la salud; sostenibilidad a largo plazo; y efectividad basada en evidencia (‘U.S News & World Report’s best diets‘). Y el resultado fue abrumador: la dieta mediterr?nea fue considerada la mejor, valorando todos los criterios a la vez.
Entre otros muchos, los estudios PREDIMED y PREDIMED-Plus -dos ensayos cl?nicos sobre prevenci?n cardiovascular con dieta o cambios en el estilo de vida- han sido especialmente concluyentes. El estudio PREDIMED-Plus, realizado con m?s de 6000 participantes seguidos durante 8 a?os, fue coordinado por la Universidad Rovira y Virgili, con la participaci?n de 23 grupos de investigaci?n. En ?l se confirm? que la combinaci?n de una dieta mediterr?nea hipocal?rica, actividad f?sica y terapia conductual logra una mayor p?rdida de peso y una reducci?n significativa de los factores de riesgo cardiovascular (como obesidad, glucosa y triglic?ridos altos) comparada con la dieta mediterr?nea sola. La intervenci?n sobre el estilo de vida PREDIMED-Plus ha demostrado tambi?n beneficios sobre la preservaci?n de la masa magra y la densidad ?sea lumbar, dos aspectos que normalmente empeoran con la edad y se aceleran con la p?rdida de peso.
Con toda esta informaci?n en mente, el presidente de SEEDO concluye con un mensaje que siempre deber?amos recordar: “A pesar de que estos tres modelos o patrones alimentarios puede ser ?tiles, no hay que olvidar que las estrategias diet?ticas en el tratamiento de la obesidad deben ser siempre personalizadas“.
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