Champions
Quinta jornada
El Madrid encuentra su catarsis ante Olympiacos gracias a Vinicius y Mbapp?
El desborde del ‘7’ y los cuatro goles del franc?s decantan el triunfo ante el equipo de Mendilibar, que pudo empatar en los ?ltimos minutos (3-4).
- Clasificaci?n Quinta jornada
En tierra de catarsis encontr? el Madrid el verdadero significado de esta palabra griega: purificaci?n. La necesitaba el equipo, embarrado su juego, y la necesitaba el entrenador, salpicado por el barro que llega del campo y de lo que no es el campo. Xabi Alonso tiene el mejor y el peor trabajo del mundo. Ya lo sab?a, dice, pero ahora lo sabe de otro modo. La condena no la intuyen del mismo modo el reo y su abogado. L?der de la Liga y en el Top 8 de la Champons, Xabi no la tem?a, no por ahora, pero necesitaba cambiar la tendencia en Atenas, despu?s de tres partidos sin ganar, too much en el Bernab?u. Esta peque?a catarsis que tapa una fuga de agua pero no detiene la lluvia, deja certezas que el entrenador no puede obviar. Que el gol es cosa de Mbapp? lo tiene claro. Que la determinaci?n es cosa de Vinicius es conveniente que lo asuma, porque habr? m?s catarsis, y no precisamente a la griega, sino m?s dif?ciles. [Narraci?n y estad?sticas (3-4)]
La determinaci?n de Vinicius fue colosal desde el alto al campo, aunque un salto inicial en el que no tuvo el acompa?amiento de los suyos, err?ticos, inc?modos por la presi?n alta del Olympiacos de Mendilibar. Es una se?a de identidad del t?cnico vasco, de pierna dura y duelos a fuego. Le dio resultado en el arranque aunque le llev? a la pira en el desarrollo, con un p?ramo atr?s cuando erraba y no llegaba a tiempo en el repliegue, lo que en ocasiones obligaba a Tzolakis, su portero, a adelantarse al centro del campo. En ese contexto, Vini era como un guepardo en el Serengueti.
Xabi Alonso recuper? a una pieza clave para lo que desea en el Madrid. Se trata de Tchouam?ni, la boya de su centro del campo. Las bajas en defensa, a las que uni? la de Courtois, pod?a llevar al Madrid al centro de la defensa, como hab?a ocurrido en el pasado con Ancelotti, pero el t?cnico tolosarra prefiri? mantener a su meiocentro y mover a Carreras hacia el centro y colocar a Mendy como titular. Las maniobras implicaban riesgos, acrecentados por las debilidades defensivas de Trent en la derecha. De momento, sabemos de su buen pie como asistente. Hace falta m?s para hacerse con la banda derecha del Bernab?u. mucho m?s.
Contemplativos en defensa
En las dudas iniciales que generaban las mutaciones y los antecedentes, supo pescar Olympiacos, simple pero eficaz, con lanzamientos largos de su portero para buscar la presi?n arriba y tener opciones sin necesidad de elaborar, dado que su calidad es muy inferior a la del Madrid. El gol naci? en esa presi?n, pero, en cambio, madur? en una acci?n combinativa de gran precisi?n, coronada con el disparo de Chinquinho, seco, sin dar tiempo a los reflejos de Lunin. Ese tanto en un d?a dif?cil no destempl? al ucraniano, firme frente a otro disparo del mismo jugador en un momento cr?tico.
A la belleza de la jugada le hab?a acompa?ado la candidez de los defensores del Madrid, poco intensos, contemplativos. Ese Madrid era el Madrid de los ?ltimos partidos y de los peores presagios. Vinicius, sin embargo, hab?a decidido ser el Vinicius que se espera, no el que se reprocha. Ya lo hizo en el disparate de Elche cuando salt? al terreno de juego desde el banco, pero sin tiempo ni compa??a. En Atenas las ten?a.
El brasile?o corr?o, se desmarc? y pas?, todos menos marcar en un d?a en el que lo marc? todo Mbapp?. No le pes?, al contrario. Para empezar, aprovech? una recuperaci?n, con todo Olympiacos volcado, para lanzar en el espacio a Mbapp?, como gusta al franc?s. Al primer disparo, gol. Hasta cuatro veces, tantas como goles marc? el Madrid, respondi? con la misma frialdad y eficacia. No hay otro goleador igual en el mano a mano.
‘hat-trick’ expr?s
En siete minutos hab?a marcado tres goles, un hat-trick expr?s, posiblemente el m?s r?pido de su carrera. En el segundo tiempo a?adi? el cuarto tanto, asistido tambi?n por Vini, que gan? el espacio frente a su defensor del mismo modo que se despliega un l?tigo. Era la tercera vez que lograba dicha cifra, tras haberlo hecho con el PSG y Francia.
En la catarsis del Madrid hubo m?s cosas positivas, como el buen tono de Camavinga, de menos a m?s, el regreso de Valverde al centro del campo y la buena vista de G?ler, de nuevo en una posici?n m?s adelantada, la necesariapara reactivar la conexi?n con Mbapp?. El tercer gol es una prueba.
La ventaja permiti? a Alonso administrar minutos, aunque con un partido que Olympiacos no permiti? cerrar, voluntarioso y punzante hasta el final, lo que llev? al Madrid a buscar su re. Taremi redujo distancias en una defensa de nuevo pasiva, como si el Madrid necesitase punciones para activarse.
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