Ayer hizo nueve años del fallecimiento de mi amiga y paisana, Rita Barberá Noya, a la que la ´canallesca´ y los de su propio partido, el PP, a disgustos y traiciones le reventaron el corazón.
Desde entonces, nada ha cambiado en él estilo del PP, como para que hoy le volvieran a hacer lo mismo.
´Pagafantismo´ en vena, y un endémico y vergonzante, síndrome de Estocolmo.
Rita Barberá, fue una política carismática y populista; una gran mujer que falleció trágicamente cuando su corazón no pudo soportar más la traición y puñaladas de, precisamente, aquellos de su propio partido, a los que ella mimó y ayudó a crecer (políticamente) como si fueran sus propios hijos.
Rita Barberá, fue absuelta por la Justicia, después de muerta, de las falsas acusaciones de las que fue objeto.
¡Descansa en paz, amiga!
Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor… No lo sé.
Tal vez se diga, no porque lo fue, sino porque el de ahora es peor; bastante peor, amén de, políticamente más vulgar y sanchopancesco.
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