Ser radical es tener sentido común


Ser radical es tener sentido común

Decía Julius Evola: “Sé radical, ten principios, sé absoluto, sé aquel a quien el burgués llama ‘extremista’”. En un mundo donde el conformismo se ha convertido en la norma y la mediocridad en virtud, estas palabras resuenan con una fuerza renovada. Vivimos en una sociedad asolada por la corrupción, donde los valores tradicionales han sido erosionados hasta casi desaparecer, sustituidos por ideologías fabricadas en laboratorios ideológicos que pretenden redefinir la esencia misma de lo humano. Ser radical, en este contexto, no es un capricho extremista, sino un acto de sentido común: es defender lo que siempre ha sostenido a las civilizaciones contra el caos que nos envuelve.

resenas-de-casinos

Miremos alrededor: la corrupción no es solo un escándalo político ocasional, sino un cáncer sistémico que impregna todas las esferas de la vida. Políticos vendidos al mejor postor, instituciones capturadas por intereses globalistas y una élite desconectada que impone agendas que benefician a unos pocos mientras destruyen el tejido social. Ya no hay valores sólidos; el relativismo moral ha convertido el bien y el mal en meras opiniones subjetivas. ¿Dónde quedan la lealtad, el honor y el sacrificio por el prójimo? Han sido reemplazados por un hedonismo vacío, un consumismo desenfrenado y una cultura del “yo primero” que deja a las personas aisladas y desorientadas.

En este panorama desolador, ideologías artificiales intentan llenar el vacío, pero lo hacen destruyendo lo que nos define como pueblo. Valores tradicionales como la familia, la hombría y la virilidad son tachados de obsoletos o tóxicos, mientras se promueven aberraciones que desintegran la sociedad. La familia, pilar de toda civilización, se ve atacada por narrativas que la presentan como una cárcel opresiva. En su lugar, se nos vende la ilusión de la independencia absoluta, donde los lazos sanguíneos y afectivos son opcionales, reemplazables por contratos temporales o identidades fluidas. La hombría, esa fuerza protectora y constructora, se caricaturiza como “machismo tóxico”, y la virilidad se ridiculiza en favor de una masculinidad diluida, sin rumbo ni propósito.

casinos-online-webapuestas-300x300

Tomemos el feminismo como ejemplo paradigmático de estas ideologías de laboratorio. Bajo el pretexto de la igualdad, ha pervertido el rol natural de la mujer, imponiendo un modelo que la aleja de su esencia y la somete a un sistema explotador. No hay nada más machista que asumir que ser ama de casa y dedicarse a cocinar y a cuidar de tu familia no tiene valor para la sociedad y te hace menos que la que está encerrada en un almacén con un jefe al que no soporta y a cambio de un sueldo basura. Esta visión degradante reduce a la mujer a una mera fuerza laboral, ignorando que el hogar es el núcleo de la sociedad, donde se forjan las generaciones futuras. El feminismo radical no libera; esclaviza, obligando a las mujeres a competir en un mundo diseñado por y para el capital, donde el verdadero valor —el de criar, educar y sostener— se desprecia. Es una aberración que, en nombre de la “emancipación”, destruye la complementariedad entre hombres y mujeres, dejando un vacío que solo genera infelicidad y desequilibrio.

Casinos con retiro inmediato

Pero el asalto no se detiene ahí. Afirmar que estamos siendo sustituidos por inmigrantes es un hecho objetivo, respaldado por datos demográficos irrefutables: en Europa, las tasas de natalidad nativas caen en picado mientras oleadas migratorias alteran el paisaje cultural y étnico de naciones milenarias. Estar en contra de ello no es xenofobia, sino un acto por la supervivencia y en defensa del propio pueblo. Quienes lo niegan o te llaman radical por ello son personas débiles y deconstruidas que aceptan el suicidio de sí mismos y el de su pueblo porque son incapaces de luchar por aquello que aman, ya que ni tan siquiera se aman a ellos mismos. Han interiorizado la propaganda del multiculturalismo forzado, que no enriquece sino que diluye identidades, tradiciones y cohesión social. Ser radical aquí significa reconocer la realidad: la inmigración descontrolada no es caridad, sino una herramienta de reemplazo poblacional orquestada por élites que buscan mano de obra barata y votantes dóciles, a costa de la herencia de nuestros antepasados.

Y luego están esos autoproclamados “progres”, guardianes autodesignados de la democracia y la tolerancia, que se pasean con una superioridad moral de plástico mientras señalan con dedo tembloroso a cualquiera que se atreva a tener principios firmes. En el fondo son gente profundamente débil, frustrada y vacía: individuos que nunca han defendido nada más grande que su propia comodidad, que han renunciado a toda jerarquía, a toda grandeza y a todo sacrificio. Necesitan etiquetar de “radicales”, “fascistas” o “extremistas” a quienes sí tienen determinación, valores claros y la valentía de vivir conforme a ellos, porque esa sola existencia les recuerda su propia cobardía. El hombre con principios es un espejo que les devuelve la imagen de su mediocridad, y no lo soportan. Por eso gritan, censuran y exigen que el sistema los silencie: no defienden la democracia, defienden su frágil ego y su miedo a enfrentarse a la realidad.

Rusia Hoy

En última instancia, ser radical es recuperar el sentido común en un mundo que lo ha perdido. Es rechazar la tibieza burguesa que acomoda al statu quo corrupto y abrazar principios absolutos: la defensa de la familia como sanctasanctórum, la virilidad como baluarte de la civilización, y la preservación del pueblo como imperativo moral. Julius Evola nos lo recordaba: no temas ser llamado extremista por el burgués, porque en su mediocridad reside la verdadera amenaza. En tiempos de decadencia, el radicalismo no es opción; es necesidad. Solo así podremos reconstruir una sociedad con valores eternos, libre de las cadenas ideológicas que nos atan.

Alberto Pugilato
Autor: Alberto Pugilato
Patriota y cantante de Pugilato. Padre de 3 hijos. Activista NS perseguido y censurado. Anti-Agenda 2030.


Source URL: https://www.mediterraneodigital.com/opinion/columnistas-de-opinion/alberto-pugilato/ser-radical


Analyse


2025-12-18 09:16:16

Post already analysed. But you can request a new run: Do the magic.